Noruega: la Corona entre un juicio penal por violación y el fantasma de Epstein

Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit, fue detenido nuevamente bajo cargos de violación a horas de sentarse en el banquillo. Al drama judicial se suma la difusión de mails que prueban el vínculo de la heredera con Jeffrey Epstein.

Marius Borg Hoiby, camina junto a su madre, la princesa Mette-Marit
Marius Borg Hoiby, camina junto a su madre, la princesa Mette-Marit

La monarquía de Noruega, históricamente un modelo de estabilidad y transparencia, atraviesa su semana más sombría en décadas. El desplome de la imagen institucional se precipitó este lunes con la noticia de la nueva detención de Marius Borg Høiby, el hijo de la princesa heredera Mette-Marit. El joven de 29 años, que ya arrastraba una serie de causas por violencia doméstica, fue arrestado bajo cargos de agresiones, amenazas con arma blanca y violación de una orden de restricción. Este arresto se produjo de manera cinematográfica, apenas 24 horas antes del inicio de su juicio oral en Oslo, donde enfrenta 38 cargos penales que incluyen cuatro presuntas violaciones.

La situación procesal de Høiby es crítica: la fiscalía ha solicitado la prisión preventiva por riesgo de reincidencia, mientras que las víctimas denuncian un patrón sistemático de violencia física y psicológica. Ante la gravedad de los hechos, el palacio real ha intentado trazar una línea divisoria tajante. El príncipe Haakon, heredero al trono, aclaró públicamente que Marius no posee funciones oficiales ni títulos reales y que deberá responder ante la Justicia como cualquier ciudadano. Sin embargo, el costo político es ineludible para una Corona que enfrenta, de forma simultánea, un escándalo internacional de proporciones mayores vinculado a su propia madre.

Mientras Høiby ingresaba a una celda, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasificaba una nueva serie de documentos del caso Jeffrey Epstein. Los archivos revelan una serie de correos electrónicos que prueban que la princesa Mette-Marit mantuvo contacto con el pederasta estadounidense incluso después de que este fuera condenado por delitos sexuales. La futura reina se vio obligada a emitir una disculpa formal, calificando sus encuentros —que incluyeron estadías en propiedades de Epstein en Florida— como una “falta de criterio vergonzosa”. El propio primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, se sumó a las críticas, calificando el vínculo de “inaceptable”.

Este doble frente de crisis ocurre en un momento de extrema fragilidad para la Casa Real. Con un rey Harald de 88 años con salud debilitada y una princesa Mette-Marit que padece fibrosis pulmonar crónica, la sucesión al trono se ve hoy empañada por el descrédito. Aunque la monarquía noruega cuenta con un respaldo social histórico cercano al 70%, la superposición de un juicio por crímenes sexuales y la cercanía de la heredera con una de las redes de explotación más infames de la historia marcan un punto de inflexión. Lo que suceda en los tribunales de Oslo durante el mes de marzo no solo definirá el destino de un hijo problemático, sino que podría alterar para siempre la relación de los noruegos con su Corona.

Nota escrita por:

Esta nota se actualizó a las:

Te recomendamos...