La CGT y gobernadores peronistas se unen para frenar la reforma laboral

Cinco mandatarios provinciales y la cúpula sindical trazaron una hoja de ruta para evitar que el Senado sesione el próximo miércoles. La estrategia central consiste en vaciar el recinto para impedir el quórum, mientras los gremios analizan una movilización masiva al Congreso para presionar contra el proyecto de Javier Milei.

En un clima de estricto hermetismo, la Confederación General del Trabajo (CGT) y los gobernadores del bloque peronista más duro sellaron una alianza táctica para bloquear el avance de la reforma laboral. El encuentro, desarrollado en la sede del Banco Provincia bajo una modalidad mixta entre presencial y virtual, contó con la participación de Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Sergio Ziliotto (La Pampa). El objetivo compartido es claro: impedir que el oficialismo alcance los 37 senadores necesarios para iniciar la sesión convocada para el miércoles próximo.

La reunión se produjo tras los desplantes de los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), quienes cancelaron sus encuentros con la central obrera a último momento. Esta distancia de los mandatarios “dialoguistas” aceleró el alineamiento del peronismo ortodoxo con los sindicatos, que ven en la reforma laboral una amenaza directa a la estructura de derechos vigentes. Desde la CGT, el dirigente Jorge Sola (Seguros) manifestó que no dan por perdida la batalla parlamentaria y que confían en que el bloque de senadores aliados se mantendrá firme en la postura de no dar quórum.

Pullaro y Llaryora cancelaron esta semana un encuentro con la cúpula de la CGT y fueron cuestionados por los gremios
Pullaro y Llaryora cancelaron esta semana un encuentro con la cúpula de la CGT y fueron cuestionados por los gremios

Por su parte, el Gobierno Nacional sostiene un discurso de optimismo. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró que el proyecto cuenta con un 95% de consenso con sectores de la UCR y el PRO. No obstante, el punto de conflicto sigue siendo el impacto fiscal que exigen las provincias, particularmente en torno a la coparticipación de Ganancias, un factor que podría hacer tambalear los apoyos de último momento. La estrategia libertaria apunta a aislar al kirchnerismo y a la CGT, presentándolos como el único escollo para la modernización laboral.

En paralelo a las negociaciones de cúpula, el sindicalismo ha comenzado a “federalizar” su plan de lucha. Gremios como la UOM, Aceiteros y Camioneros, junto a las dos vertientes de la CTA, ya iniciaron movilizaciones en el interior del país, con epicentro en Córdoba y Rosario. Estas acciones buscan presionar a los senadores de provincias que se muestran ambiguos ante el proyecto oficialista. La intención es rodear el Congreso el día de la sesión para convertir el debate parlamentario en un hecho de alta tensión social.

Este viernes, el consejo directivo de la CGT se reunirá en la calle Azopardo con un único tema en agenda: definir si convocan a un paro nacional o una marcha federal. Los secretarios generales consideran que los senadores son los responsables finales de la suerte de la ley, y el mensaje para el miércoles es de resistencia total. Mientras el oficialismo confía en su “triunfalismo”, la oposición peronista apuesta todo a la parálisis legislativa como herramienta de defensa de los convenios colectivos.

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