Galpones, Shein y fardos: la nueva cara del comercio textil ante la crisis

La caída del 6% en la demanda y la apertura importadora están transformando el mercado de indumentaria en la Argentina. Frente a los altos precios de los shoppings, ganan terreno formatos que eliminan intermediarios y achican márgenes: desde locales con stock de plataformas chinas hasta la venta de ropa usada por mayor.

El modelo tradicional de venta de ropa en Argentina atraviesa una metamorfosis forzada. Con un consumo estancado en niveles similares a los de la pandemia de 2020, el sector textil asiste a una reconversión donde el precio es el único protagonista. Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la demanda se desplomó un 6% en 2025, lo que empujó a comerciantes y consumidores a buscar alternativas por fuera de las marcas de primera línea, que hoy enfrentan duras críticas oficiales por sus altos costos.

El auge de los formatos “low cost”

La respuesta del mercado a la crisis se divide en cuatro grandes tendencias que están cambiando la fisonomía de los barrios y el Conurbano:

  • Outlets Permanentes: Lo que antes era una liquidación temporal de sobrantes hoy es una estructura fija. Empresas como IRSA apuestan a eventos masivos como el Re!Outlet en La Rural, con descuentos del 50% para generar caja rápida ante la acumulación de inventario que no se vende en los locales exclusivos.

  • Locales de “Shein” a la calle: En Palermo, Recoleta y Once proliferan comercios (como Stock It o AVL) que, aunque no son oficiales de la firma china, revenden saldos de la plataforma. El atractivo es doble: precios bajos y la posibilidad de que el cliente se pruebe la prenda, evitando la incertidumbre y la espera del envío internacional.

  • Galpones de Importados: En distritos como Ituzaingó, Merlo y Quilmes, los “galpones asiáticos” (Kiranimport, Yankylandia) se consolidan. Son espacios sin marcas, dirigidos a un público que prioriza el valor sobre la etiqueta. La particularidad es la flexibilidad financiera: aceptan pesos y dólares con descuento por pago en efectivo.

  • Fardos de Ropa Usada: Ante el vacío legal tras el vencimiento de las restricciones a la importación de ropa usada en 2022, el ingreso de fardos al por mayor ha crecido exponencialmente. A pesar de los nuevos requisitos de certificados de desinfección, el sector industrial advierte sobre la falta de controles sanitarios y químicos en estas prendas que llegan del exterior.


Un cambio de hábito estructural

Este fenómeno no es solo una respuesta a la inflación, sino también una adaptación a la apertura importadora que promueve el Gobierno. El consumidor argentino, consciente de que la ropa local es más cara que en el resto del mundo, está dejando de validar los precios de vidriera para volcarse a estos espacios de costos fijos reducidos. La competencia ya no es solo entre marcas nacionales, sino contra un sistema de importación directa y reventa que prescinde de la costosa estructura de los grandes centros comerciales.

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