Accesos sitiados: tensión y desalojos en los ingresos a la Ciudad

En una mañana de alta conflictividad por el paro general, manifestantes bloquearon puntos estratégicos como el Puente Pueyrredón, el Acceso Oeste y la Autopista Buenos Aires-La Plata. Gendarmería y la Policía Federal aplicaron el protocolo antipiquetes con gases y forcejeos para liberar las trazas.

El clima de protesta contra la reforma laboral se tradujo este jueves en una jornada de caos y enfrentamientos en los principales accesos a la Capital Federal. La tensión escaló desde temprano, alimentada no solo por la huelga de la CGT, sino por el impacto social del cierre de la fábrica Fate, que dejó a más de 900 familias en la calle. Organizaciones de izquierda, movimientos sociales y trabajadores despedidos encabezaron bloqueos que desafiaron el operativo de seguridad dispuesto por el Gobierno Nacional.

El foco de mayor violencia se desplazó hacia el Acceso Oeste cerca de las 10:40, donde la policía intentó desalojar a un grupo de vecinos autoconvocados y militantes. La situación derivó en incidentes que incluyeron empujones, quema de neumáticos y lluvia de botellazos contra las fuerzas de seguridad. Los manifestantes denunciaron que la reforma que se debate en Diputados es “esclavista” y advirtieron sobre un aumento drástico de la desocupación y la precarización laboral.

En el Puente Pueyrredón, el escenario no fue menos hostil. Tras varios minutos de una tensa vigilia, la Policía Federal avanzó sobre la multitud utilizando gas pimienta para dispersar el corte. Los efectivos de Gendarmería lograron finalmente liberar los carriles hacia la Ciudad poco antes de las 10, tras una serie de escaramuzas con los manifestantes que buscaban marchar hacia el Congreso. “Tengo un hijo con discapacidad y nos dejaron en la calle; nos negamos a comer de la basura“, relató con crudeza uno de los operarios de Fate presentes en la protesta.

Por su parte, la Autopista Buenos Aires-La Plata sufrió una interrupción total por parte de partidos de izquierda, quienes iniciaron una caravana rumbo al centro porteño. En contraste, la Panamericana ramal Tigre, a la altura de la calle Uruguay, fue el único punto donde el diálogo y el despliegue preventivo permitieron una liberación más rápida. Aunque el corte duró más de una hora, la traza quedó totalmente habilitada antes de las 9 de la mañana tras la intervención de Gendarmería.

La multiplicidad de cortes refleja un estado de desesperación en sectores industriales y docentes, representados por gremios como Ademys y Suteba Tigre, que se sumaron a la acción directa. Mientras la traza de la Panamericana respira un alivio momentáneo, el resto de los accesos permanece bajo una vigilancia extrema, con las fuerzas federales apostadas para evitar que se vuelvan a interrumpir las vías de comunicación antes del inicio de la sesión legislativa.

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