En un viaje relámpago de menos de 24 horas, Javier Milei aterrizó en la capital de los Estados Unidos para participar de la sesión inaugural del Consejo de la Paz. El evento, convocado por su principal aliado, Donald Trump, se desarrolla en el rebautizado Instituto de la Paz de Washington y tiene como eje central el plan de reconstrucción de la Franja de Gaza. Acompañado por el canciller Pablo Quirno, el mandatario argentino busca consolidar su presencia en el selecto grupo de 27 países fundadores de esta nueva entidad.
La participación de Milei ocurre en un contexto de extrema sensibilidad doméstica. Mientras el Presidente se apresta a exponer durante dos minutos ante líderes internacionales, en Buenos Aires la CGT encabeza una huelga total y el Congreso se prepara para debatir la reforma laboral. La comitiva argentina llega al encuentro con la premisa de escuchar propuestas, aunque fuentes oficiales ya descartaron aportes financieros. En su lugar, el Gobierno analiza colaborar mediante el envío de fuerzas de paz con experiencia técnica o asistencia humanitaria.
El organismo creado por Trump, que el magnate presidirá de forma vitalicia, ha despertado suspicacias en la comunidad internacional. Con el objetivo declarado de recaudar más de 5.000 millones de dólares para esfuerzos humanitarios, algunos analistas sugieren que el Consejo podría funcionar como una estructura paralela que rivalice con las Naciones Unidas. Entre los asistentes confirmados se encuentran el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, y el presidente paraguayo, Santiago Peña, además de delegaciones de naciones como Egipto, Emiratos Árabes y Turquía.
Por su parte, la Casa Blanca, a través de su vocera Karoline Leavitt, defendió la legitimidad de la iniciativa calificándola como un plan “audaz y ambicioso” que no debería ser partidista. Sin embargo, potencias como Brasil, Francia y España rechazaron la invitación formal para sumarse al proyecto, marcando una clara distancia con la estrategia del líder republicano para Medio Oriente.
El cierre de la agenda presidencial en suelo norteamericano está previsto para esta misma noche. Milei y su equipo emprenderán el regreso desde la Base Andrews para arribar a Buenos Aires este viernes a primera hora. Su llegada coincidirá con el balance del impacto del paro general y el desenlace de la votación en la Cámara de Diputados, cerrando una de las semanas más complejas para la gestión libertaria.