La cartera sanitaria nacional estableció, mediante la Resolución 279/2026, el Plan Nacional de Alzheimer y Trastornos Relacionados. Se trata de la primera herramienta oficial diseñada específicamente para abordar esta patología neurodegenerativa, que representa hasta el 70% de los casos de demencia a nivel global.
El proyecto surge como respuesta a una transición demográfica donde se estima que, en 14 años, más del 20% de los habitantes superará los 60 años.
Se enfoca en seis ejes estratégicos. Los primeros puntos se centran en la sensibilización pública y la prevención. A través de campañas de comunicación masivas, el Gobierno intentará reducir el estigma social que rodea a la enfermedad y fomentar la consulta médica ante los primeros signos de deterioro cognitivo.
La intención oficial es transformar las prácticas asistenciales actuales, que suelen derivar en detecciones tardías y un acceso limitado a especialistas.
Capacitación y apoyo al entorno familiar
Un componente central de la medida es el fortalecimiento de los equipos de salud en todas las jurisdicciones. El plan propone la elaboración de guías de actuación estandarizadas para que los médicos de atención primaria puedan realizar derivaciones oportunas.
Según el documento oficial, se busca evitar la fragmentación del sistema sanitario, unificando criterios de tratamiento tanto en el sector público como en el privado.
Paralelamente, el Ministerio de Salud de la Nación puso el foco en la figura del cuidador. La normativa contempla programas de formación continua para familiares y acompañantes formales.
El objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente y, fundamentalmente, reducir el uso inapropiado de medicación, un problema recurrente en cuadros de Alzheimer sin supervisión especializada. Para ello, se prevé la firma de convenios de cooperación con diversas entidades científicas y sociales.