Desafíos logísticos y mercados
Paralelamente, la adopción de esta técnica implicó cambios en la logística de transporte. Equipos refrigerados trasladaron la fruta de manera directa para minimizar las pérdidas por calor, las cuales se redujeron en un 20%.
En algunas fincas del Valle de Uco, se incorporaron sistemas de iluminación LED con energía solar, una tecnología que los productores vitivinícolas esperan amortizar en el corto plazo.
Por otra parte, la mejora en la eficiencia energética y la reducción de intervenciones químicas alinearon a la producción local con las exigencias de sostenibilidad de los mercados externos.
Países como Estados Unidos y el Reino Unido incrementaron su demanda de productos con certificaciones ambientales, lo que impulsó un repunte en los registros del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sobre prácticas orgánicas y sustentables.
La implementación de turnos nocturnos presentó dificultades operativas, como el agotamiento físico de los trabajadores. No obstante, las empresas aplicaron esquemas de rotación para sostener el ritmo de producción. Expertos del sector anticipan que, de mantenerse el cambio climático, esta práctica podría expandirse hacia zonas emergentes en la provincia del Neuquén.
Este cambio en la dinámica de la vendimia tradicional plantea interrogantes sobre la capacidad de adaptación de la industria argentina frente a las exigencias ambientales de un mercado global que penaliza la huella de carbono y premia la precisión técnica.