En una presentación que marca un hito en la gestión de seguridad urbana, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires difundió los datos preliminares del Mapa del Delito 2025, reportando una baja generalizada en todas las modalidades delictivas. Con una tasa de 2,5 homicidios cada 100.000 habitantes, la capital argentina se consolidó como la segunda más segura del continente, siendo superada únicamente por Ottawa, Canadá, y ubicándose por debajo de los índices de la Provincia de Buenos Aires (4,34).
Durante el último año, el territorio porteño registró un total de 78 homicidios, lo que representa un descenso del 3% respecto a los 80 casos de 2024. Esta cifra no solo es la más baja de los últimos 31 años, sino que refleja una reducción drástica del 60% en comparación con el pico registrado en 2014, cuando se contabilizaron 197 víctimas. El informe detalló que la principal causa de muerte violenta fue la “riña o venganza” (27%), seguida por los crímenes en ocasión de robo (18%) y los femicidios (10%).
Durante la conferencia de prensa, el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, envió un mensaje directo y sin concesiones hacia la delincuencia. “Si robás en la Ciudad, te vamos a agarrar”, sentenció el mandatario, quien subrayó que el territorio porteño no es una “zona liberada”. En un claro tiro por elevación a la gestión bonaerense de Axel Kicillof, Macri fue tajante al afirmar: “No vamos a permitir que ingresen a robar desde el conurbano. Acá, la propiedad privada y la vida se respetan”.
La distribución territorial del delito muestra que, de los 78 asesinatos, 24 ocurrieron en barrios vulnerables y 54 en el resto de la ciudad. Respecto a la mecánica de los hechos, en 31 casos se utilizaron armas de fuego y en 27 armas blancas. Desde el Ejecutivo local, encabezado por Jorge Macri, destacaron que el fortalecimiento de los operativos permitió alcanzar los niveles más bajos de la historia en categorías sensibles como el robo automotor y los delitos cometidos por motochorros.
Para sostener estos indicadores, el Ministerio de Seguridad porteño informó la incorporación de 2.000 nuevos agentes y la ampliación de la red de videovigilancia a más de 17.000 cámaras. Con una inversión en tecnología y patrullaje, el Ejecutivo local apuesta a consolidar un modelo donde “cometer un delito no sea gratis” y se mantenga la tendencia decreciente en los crímenes violentos, que ya bajaron un tercio respecto al periodo anterior.
Este indicador, considerado por organismos internacionales como el termómetro principal de la violencia en una sociedad, ubica a Buenos Aires con una performance superior a la media nacional (3,7). Las autoridades subrayaron que la implementación del Mapa del Delito como herramienta de análisis criminal ha sido clave para el despliegue de recursos en zonas críticas, permitiendo que la capital argentina mantenga estándares de seguridad comparables a las principales metrópolis del primer mundo.