La campaña triguera 2025/26 consolidó un hito para el comercio exterior argentino al concretar ventas hacia los Estados Unidos, un mercado tradicionalmente autoabastecido. Un consorcio de exportadores locales negoció el envío de 40.000 toneladas de cereal con destino a un molino en Tampa, Florida.
El factor determinante de esta operación fue el valor FOB del grano nacional, que se situó hasta 50 dólares por debajo de las cotizaciones norteamericanas y francesas.
Javier Preciado Patiño, analista de mercados granarios, explicó que la conveniencia económica radica en los costos logísticos internos del país del norte. Para un molinero en el sudeste estadounidense, resulta más económico importar trigo desde Argentina que trasladarlo vía terrestre desde las Grandes Planicies.
Según los cálculos del sector, el trigo argentino puesto en destino alcanza un máximo de US$ 299 por tonelada, compitiendo directamente con el Hard Red Winter (HRW) estadounidense, que oscila entre los US$ 280 y US$ 287.
Esta ventana comercial se apoya en una producción sin precedentes. El USDA (Departamento de Agricultura de los EE. UU.) y la Bolsa de Comercio de Rosario coincidieron en elevar la estimación de cosecha a 27,8 millones de toneladas.
Con un stock inicial que eleva la oferta total a 31,1 millones, Argentina enfrenta la necesidad de colocar excedentes masivos en el mercado global antes de que la logística portuaria se sature con la entrada de la cosecha de maíz.