La naturaleza ha enviado una señal de alerta que la Ciudad de Buenos Aires no puede ignorar. El hallazgo de ejemplares de cisnes coscoroba infectados con Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en la Reserva Ecológica Costanera Sur ha puesto en guardia a las autoridades sanitarias. Lo que comenzó como un brote controlado en 2023 reaparece ahora en el corazón de la Capital, obligando al Senasa y al Instituto de Zoonosis “Luis Pasteur” a emitir una recomendación taxativa: evitar el contacto directo con aves silvestres en cualquier espacio público, desde reservas hasta la plaza del barrio.
Este brote no es un hecho aislado. La detección en la Costanera Sur coincide con focos reportados esta misma semana en General Madariaga, Ranchos y Lobos, trazando un mapa de circulación viral que preocupa tanto por la salud pública como por la estabilidad económica. Si bien el contagio a seres humanos es poco frecuente y no se transmite por el consumo de carne aviar o huevos, la sola presencia del virus en aves de corral ha disparado el cierre preventivo de mercados internacionales. Se estima que están en riesgo exportaciones por casi US$ 250 millones, un golpe seco a las divisas que el país necesita con urgencia.
El operativo de contingencia ya está en marcha. Equipos del Ministerio de Salud y dependencias de Ambiente iniciarán tareas de rastrillaje y monitoreo en todos los parques porteños que cuenten con espejos de agua. El objetivo es determinar el alcance de la circulación del virus y tomar muestras que permitan frenar la diseminación. Es vital comprender que, aunque el riesgo zoonótico es bajo, el contacto con superficies contaminadas o animales enfermos es la principal vía de salto del virus. Por ello, la vigilancia ciudadana se vuelve el primer anillo de defensa.
Las autoridades han sido claras en la diferenciación de especies para no caer en el pánico innecesario: palomas y gorriones presentan una susceptibilidad muy baja y no juegan un rol relevante en la transmisión. El foco está puesto en especies acuáticas como patos, gansos y flamencos. Ante el avistamiento de tres o más ejemplares muertos o aves con signos de desorientación o problemas respiratorios, se debe notificar de inmediato al Senasa a través de sus canales digitales o la línea 147 de la Ciudad, evitando cualquier manipulación personal del animal.
La reaparición de la gripe aviar en un entorno urbano tan denso como Buenos Aires nos obliga a replantear nuestra relación con la fauna silvestre. En un contexto de crisis global por patógenos emergentes, la actuación temprana y la responsabilidad individual son las únicas herramientas para proteger tanto la biodiversidad de nuestras reservas como la integridad del motor exportador agroindustrial.