El Pleno de la Asamblea Nacional aprobó el pasado jueves el proyecto de ley urgente enviado por el Poder Ejecutivo para el fortalecimiento de los sectores de minería y energía eléctrica. La votación se desarrolló en una sede alterna en Samborondón, mientras en Quito grupos sociales manifestaron su rechazo a una normativa que consideran lesiva para los derechos colectivos y la naturaleza.
La iniciativa, impulsada por la administración del presidente Daniel Noboa, obtuvo el respaldo de la bancada oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) y aliados. El legislador Alejandro Lara defendió la propuesta asegurando que permitirá atraer inversión responsable y combatir la minería ilegal mediante la creación de áreas de protección de seguridad estratégica.
Según el oficialismo, la ley no obliga a elegir entre empleo y naturaleza, sino que formaliza procesos para evitar la destrucción del territorio.
El nudo del conflicto: consulta y ambiente
A pesar de la aprobación, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) y colectivos como Yasunidos alertaron sobre retrocesos ambientales. Los detractores sostienen que la norma flexibiliza controles al permitir que ciertos registros administrativos reemplacen trámites ambientales más rigurosos.
Por su parte, el constitucionalista Edison Guarango explicó que la preocupación principal radica en el artículo 57 de la Constitución, el cual exige una consulta previa, libre e informada que, según los críticos, no se garantiza adecuadamente en las etapas iniciales de los proyectos.