El kirchnerismo impuso su mayoría en el Senado bonaerense

Tras una tensa negociación que casi hace caer la sesión, Mario Ishii asumió la Vicepresidencia 1° del Senado bonaerense. El gobernador Axel Kicillof no logró imponer a su candidata y cedió posiciones estratégicas en la línea sucesoria y el manejo de la bancada oficialista.

Kicillof pierde el control sucesorio en el Senado. Foto: Senado_BA.

El Senado de la provincia de Buenos Aires vivió una jornada de extrema fricción política que culminó minutos antes de la medianoche del jueves. En una sesión preparatoria que alcanzó el quórum apenas a las 23:56, el peronismo definió sus autoridades internas, dejando un saldo desfavorable para las aspiraciones del gobernador Axel Kicillof.

El exintendente de José C. Paz, Mario Ishii, resultó electo como vicepresidente 1°, un cargo de relevancia institucional por encontrarse en la línea directa de sucesión del Poder Ejecutivo provincial.

La designación de Ishii contó con el respaldo del bloque kirchnerista y de La Cámpora, desplazando la propuesta original del mandatario provincial. Kicillof pretendía ubicar en ese sitial a la senadora Ayelén Durán, integrante del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).

Finalmente, Durán ocupará la vicepresidencia 2°, mientras que las restantes cuatro vicepresidencias se repartieron entre La Libertad Avanza, el Frente Renovador, el PRO y otro representante kicillofista, Germán Lago.

La disputa por los cargos no se limitó a la representación institucional, sino que alcanzó el control operativo y presupuestario de la Cámara Alta. El sector vinculado a la expresidenta Cristina Kirchner logró también imponer a Sergio Berni como presidente del bloque de Fuerza Patria.

Con 24 bancas en total, el oficialismo evidencia una división interna marcada: 15 legisladores responden al kirchnerismo, mientras que solo nueve se alinean con el gobernador o el massismo.

Esta asimetría numérica se tradujo en cambios en la estructura administrativa. Gustavo Soos, vinculado al intendente Gustavo Menéndez, asumió la prosecretaría administrativa en reemplazo de Martín Di Bella, un hombre cercano a la vicegobernadora Verónica Magario.

El movimiento garantiza al sector de la expresidenta una supervisión directa sobre la ejecución de un presupuesto legislativo que, para 2026, se estima en 250.000 millones de pesos.

Desde el entorno de la Gobernación manifestaron su malestar, argumentando que se rompieron acuerdos previos de convivencia. Por su parte, voceros de La Cámpora señalaron que el reparto de cargos fue un reflejo fiel de la cantidad de bancas que posee cada sector.

La tensión política se vio alimentada por cruces previos en redes sociales entre ministros provinciales y legisladores nacionales, lo que dificultó el consenso hasta el último minuto del plazo legal.

El nuevo esquema de autoridades en el Senado bonaerense plantea interrogantes sobre la fluidez de la relación entre el Poder Ejecutivo y la Legislatura en el último tramo de la gestión.

Si bien el peronismo logró evitar la ruptura formal, la convivencia entre los sectores que responden a Kicillof y aquellos leales a Cristina Kirchner parece haber ingresado en una fase de negociación permanente. ¿Podrá el gobernador mantener la iniciativa legislativa con una estructura parlamentaria conducida por sus adversarios internos?

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