ministro británico frenó a Trump y rechazó atacar Irán

El primer ministro británico descartó unir tropas al ataque estadounidense tras la muerte del ayatolá Jamenei. Aunque autorizó el uso defensivo de bases aéreas, Londres prioriza la legalidad internacional y prepara la evacuación de 100.000 ciudadanos.

Londres rechaza atacar Irán tras muerte de Jamenei. Foto: captura de pantalla.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ratificó ante el Parlamento que las fuerzas británicas no participarán en acciones ofensivas contra Irán. La decisión surge en medio de una creciente tensión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó de “lenta” la respuesta británica y se mostró decepcionado por el bloqueo inicial al uso de bases estratégicas.

La crisis escaló tras la ejecución de la “Operación Furia Épica“, una ofensiva liderada por Washington que resultó en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. En respuesta, Teherán lanzó drones y misiles contra objetivos en el Golfo y la base británica de la RAF Akrotiri, en Chipre.

Defensa del interés nacional

Starmer explicó a los parlamentarios que su deber es juzgar lo que conviene al Reino Unido. “Recordamos los errores de Irak y hemos aprendido esas lecciones”, afirmó el mandatario, subrayando que cualquier intervención militar debe contar con una base legal y un plan viable.

No obstante, el gobierno laborista autorizó finalmente que aviones estadounidenses utilicen las bases de RAF Fairford y Diego García para neutralizar lanzaderas de misiles que amenazan a civiles británicos.

La líder de la oposición, Kemi Badenoch, criticó la postura oficial. Según la representante conservadora, la vacilación de Starmer dañó la relación especial con Estados Unidos y solo cesó cuando los intereses británicos fueron atacados directamente.

Evacuación masiva en curso

El Ministerio de Relaciones Exteriores inició planes para evacuar a más de 100.000 ciudadanos británicos de la región. Se estima que 300.000 nacionales se encuentran en zonas de riesgo, incluyendo hoteles en Dubái y otros puntos de Oriente Medio que han sido blanco de la represalia iraní.

Por su parte, el secretario de Defensa, John Healey, informó que los daños en la base de Chipre fueron mínimos. Sin embargo, como medida preventiva, las familias de los militares han sido trasladadas a alojamientos temporales. El gobierno británico mantiene que su prioridad es la defensa colectiva y la protección de sus ciudadanos, desmarcándose de un posible cambio de régimen forzado por fuerzas aéreas.

La postura de Downing Street plantea una interrogante sobre el futuro de la cooperación militar con la administración Trump. ¿Podrá el Reino Unido mantener su autonomía diplomática basada en el derecho internacional mientras su principal aliado adopta una estrategia de fuerza total en la región?

 

 

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