Pánico en los mercados: el petróleo vuela y Wall Street se desploma

El barril de Brent roza los 80 dólares mientras los inversores huyen hacia el oro tras la confirmación de la muerte de Jameneí. Donald Trump comparó el futuro de Irán con la transición en Venezuela y advirtió que la ofensiva militar podría extenderse hasta cinco semanas.

La economía global ha entrado en una fase de extrema volatilidad tras la confirmación de la muerte del Líder Supremo iraní, Alí Jameneí. Los mercados financieros internacionales reaccionaron con un “lunes negro” marcado por el desplome de los principales índices bursátiles y una vertiginosa escalada en las materias primas. En el premarket de Wall Street, el Nasdaq lideró las caídas con un retroceso del 1,46%, seguido de cerca por el S&P 500 y el Dow Jones, que perdieron más de un punto porcentual ante el temor de que el conflicto en Oriente Próximo derive en una guerra regional prolongada. En Europa y Asia, la tendencia fue idéntica, con el Euro Stoxx y el Hang Seng de Hong Kong cediendo más del 2%.

El epicentro de la preocupación reside en el mercado energético. El petróleo Brent escaló un 13%, posicionándose cerca de los 80 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) superó la barrera de los 72 dólares. Esta subida responde al riesgo inminente de un bloqueo total en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más crítico del mundo, donde ya se reportan acumulaciones de buques petroleros que no pueden avanzar por falta de seguros o temor a ataques. Analistas financieros advierten que, de mantenerse este precio, la presión inflacionaria global podría obligar a los bancos centrales a postergar cualquier baja de tasas, castigando aún más el crecimiento económico.

Como contrapartida al desplome bursátil, los inversores han buscado protección en activos de refugio. El oro saltó un 3%, alcanzando el récord de 5.406 dólares la onza, mientras que el dólar estadounidense se apreció frente a las principales divisas del mundo. Este “vuelo a la calidad” refleja una desconfianza generalizada sobre la duración de la incursión aliada. Aunque inicialmente se planteó como una operación de decapitación quirúrgica, el presidente Donald Trump declaró al New York Times que el asalto podría sostenerse por “cuatro a cinco semanas”, reconociendo que la transición política en Teherán no será inmediata.

Trump ha trazado un paralelismo polémico al sugerir que el “modelo Venezuela” —en referencia a la caída de Nicolás Maduro— es el escenario que busca replicar en Irán para forzar un cambio de régimen. Sin embargo, la realidad en el terreno es más compleja: el derribo de un avión militar estadounidense en Kuwait y la confirmación de bajas en las tropas de EE. UU. demuestran que la resistencia persa y sus aliados, como Hezbolá en Líbano, están dispuestos a internacionalizar el conflicto. La Casa Blanca asegura tener “tres opciones” para el futuro gobierno iraní, pero se niega a revelarlas mientras los bombardeos continúan.

La incertidumbre sobre el suministro de gas natural también ha golpeado a la industria. Con Qatar interrumpiendo su producción de GNL por ataques a sus plantas, el precio del gas en Europa se disparó un 20%. La combinación de un petróleo caro y una crisis de suministros energéticos coloca a las economías importadoras, como Japón y la zona euro, en una situación de extrema vulnerabilidad. Mientras la Operación Furia Épica avanza sobre el mapa, en las pantallas de los operadores de bolsa solo se lee un mensaje: la estabilidad global está, hoy más que nunca, supeditada al fuego en el Golfo.

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