la crisis en el Golfo Pérsico y su impacto en las finanzas argentinas

La crisis en el golfo de Ormuz genera un impacto dual en Argentina: el alza del petróleo favorece las exportaciones de Vaca Muerta y el ingreso de divisas, pero presiona los precios internos de combustibles y la inflación logística nacional.

Luis Caputo, Ministro de Economía. Foto: NA
Luis Caputo. Foto: NA

La inestabilidad en el estrecho de Ormuz, punto neurálgico por donde transita una quinta parte del crudo mundial, ha planteado un escenario de contrastes para la administración de Javier Milei. El bloqueo de este paso clave ha impulsado el valor del barril Brent hacia los USD 80, una situación que el ministro Luis Caputo calificó como un “shock externo fuerte” pero que encuentra al país con un superávit energético creciente gracias a la expansión de Vaca Muerta. El incremento de los precios internacionales no solo mejora la rentabilidad de las exportaciones de petróleo no convencional, sino que también elimina los descuentos que antes penalizaban al crudo local, permitiendo un ingreso de divisas superior al previsto en el presupuesto anual.

La contracara inflacionaria y el costo en los surtidores

Sin embargo, la integración de Argentina a los mercados globales de energía conlleva un riesgo latente para la estabilidad de los precios internos. Analistas del sector advierten que, bajo la política de paridad internacional, cada salto de diez dólares en la cotización externa se traduce automáticamente en un ajuste de aproximadamente el 4% en el valor de las naftas locales. Este encarecimiento de los combustibles genera una presión inmediata sobre la estructura de costos del transporte de carga y la logística de alimentos, dificultando el sendero de desaceleración inflacionaria. Mientras las petroleras celebran la mejora en sus márgenes operativos, el mercado doméstico enfrenta el desafío de absorber un insumo básico más costoso en un contexto de alta sensibilidad social.

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