Hazaña en San Juan: Instalan estatua de 318 kilos en los Andes

Quince expedicionarios, liderados por el exmilitar Juan Anríquez y el coronel retirado Fabián Iribas, completaron una travesía de nueve días para señalizar el histórico cruce sanjuanino.

La estructura de hierro macizo y acero inoxidable fue transportada en piezas por 30 mulas y ensamblada en la frontera con Chile, en el mismo sitio donde el Ejército de los Andes inició la campaña libertadora en 1817.

Ingeniería para la alta montaña

El diseño de la silueta, que muestra al General José de San Martín a caballo y supera los dos metros de altura, pertenece al ingeniero Sergio Merse. Para garantizar su viabilidad logística, la pieza fue creada con un sistema desarmable que permitió el ascenso por terrenos agrestes desde Las Hornillas.

La estructura cuenta con chapas de 3,5 milímetros de espesor y anclajes especiales, calculados para soportar las ráfagas de viento y las nevadas extremas del Paso Pato Sur.

Logística y apoyo institucional

La misión partió el 22 de febrero de 2026 y contó con el apoyo técnico del Regimiento de Infantería de Montaña 22 “Teniente Coronel Juan M. Cabot”. Los efectivos militares y baqueanos coordinaron el traslado de herramientas y víveres hasta el valle alto.

Fabián Iribas, guía de montaña con experiencia en el Aconcagua, supervisó la fijación de la obra en el pedestal, aprovechando su conocimiento en refugios de altura para asegurar la estabilidad del monumento.

Un llamado al cuidado ambiental

Más allá del valor simbólico, los líderes de la expedición denunciaron el estado de abandono del área protegida. Durante la instalación, el equipo realizó tareas de limpieza de residuos y relocalización de placas históricas que habían sido vandalizadas.

Anríquez e Iribas señalaron la presencia de basura en cursos de agua potable de la zona, una situación que pone en riesgo el ecosistema cordillerano frente al incremento del turismo de montaña.

El futuro de la ruta sanmartiniana

Este emplazamiento en San Juan es el primer paso de un proyecto que busca señalizar los seis pasos utilizados por las columnas libertadoras.

La iniciativa privada, que contó con el soporte de la Brigada de Montaña 8, plantea ahora el desafío de la preservación a largo plazo. ¿Podrán estas nuevas estructuras de hierro resistir el paso del tiempo y la falta de conciencia ambiental, o terminarán como los bustos que hoy buscan reemplazar?

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