Gobierno porteño oficializó este jueves una restricción absoluta para el uso de celulares durante las horas de cátedra en todas las escuelas secundarias, tanto de gestión estatal como privada.
La medida, anunciada por el jefe de Gobierno Jorge Macri y la ministra de Educación Mercedes Miguel, representa una evolución de la resolución de 2024, que ya limitaba la tecnología en los niveles inicial y primario. Bajo el nuevo esquema, el dispositivo personal queda excluido del espacio pedagógico para docentes y alumnos.
Resultados de los relevamientos locales impulsaron la decisión. Datos obtenidos de las pruebas FESBA y TESBA, realizadas a 30.000 estudiantes en 199 establecimientos, indicaron una mejora sensible en los niveles de atención tras los ensayos piloto del año pasado.
Jorge Macri definió a los teléfonos como una “máquina de distracción grave”, mientras que la ministra Miguel subrayó que la evidencia internacional respalda la necesidad de fomentar la conversación presencial entre los jóvenes.
Cada institución educativa tendrá la facultad de definir sus propios protocolos de guardado de los equipos. Si bien el uso queda vedado en las aulas, los directivos podrán autorizarlo durante los recreos siempre que se oriente a actividades artísticas o deportivas. No obstante, las autoridades escolares conservan la potestad de impedir el uso incluso en las pausas, según los lineamientos de convivencia de cada centro.