Mecanismo inédito en el reality local
El pasado martes, la producción de Gran Hermano Generación Dorada activó por primera vez el denominado “derecho a réplica“. Esta nueva regla permitió que Lucas, expareja de la participante Luana Fernández durante seis años, confrontara a la modelo tras la ruptura que ella misma había anunciado días atrás desde el streaming room de la casa.
La producción convocó al joven después de que Fernández cortara la relación en cámara abierta, lo que ya había generado atención mediática. En la “arena” de la vivienda, Luana esperaba una recompensa para sus compañeros y se encontró con la imagen de su ex a través del portal.
Respuestas y tensión emocional
El encuentro ocurrió en el sector de la “arena“, donde Fernández esperaba recibir un beneficio para sus compañeros. En su lugar, se encontró con una pantalla que proyectaba a su exnovio desde el estudio. El joven cuestionó la forma en que se comunicó el fin de la relación y rechazó el argumento de una “relación abierta” planteado por la modelo.
Asimismo, el invitado aseguró poseer pruebas de una supuesta doble vida de la concursante, mencionando presuntos encuentros con terceros y viajes financiados mediante canjes publicitarios.
Ante las acusaciones, Fernández sostuvo que el vínculo se había desgastado con el tiempo. Pese a que intentó mantener un tono conciliador y pidió postergar la charla para cuando finalice su participación, el intercambio la dejó visiblemente afectada.
El impacto emocional fue tal que la joven comunicó a la autoridad del programa su intención de abandonar la competencia, alegando una vulneración de su intimidad.