Por qué se tomó la decisión
El estrecho de Ormuz —paso estratégico entre Irán y Omán— está efectivamente bloqueado desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. Los ataques iraníes contra buques comerciales y la escalada militar en la región interrumpieron el tránsito de tanqueros, dispararon los precios del crudo por encima de los 100 dólares el barril y generaron una crisis de suministro energético global.
Irán también atacó yacimientos petrolíferos y refinerías en países árabes del Golfo, lo que obligó a algunos productores de la región a reducir su producción por falta de rutas seguras y capacidad de almacenamiento.
Sin embargo, Birol advirtió que la liberación de reservas es solo un paliativo. “Lo más importante para el retorno a flujos estables de petróleo y gas es la reanudación del tránsito a través del estrecho de Ormuz”, señaló.
Cómo responden los países miembros
Varios países ya anunciaron sus aportes al esfuerzo colectivo. Japón, uno de los mayores poseedores de reservas estratégicas del mundo, comenzará a liberar existencias desde el lunes. Alemania aportará 2,64 millones de toneladas de crudo, aunque su ministra de Economía, Katherina Reiche, aclaró que pasarán varios días antes de que las primeras entregas lleguen al mercado. Austria también confirmó su participación y anunció además una ampliación de sus reservas estratégicas de gas.
En paralelo, los ministros de Energía del G7 se reunieron en París para evaluar medidas adicionales que contengan el alza de los precios energéticos y sus consecuencias inflacionarias globales.
Un precedente histórico
La intervención de este miércoles es la sexta en la historia de la AIE. Las anteriores se produjeron durante la Guerra del Golfo (1991), tras los huracanes Katrina y Rita (2005), durante la guerra civil libia (2011) y en dos oportunidades tras la invasión rusa de Ucrania (2022). Analistas del sector advierten que el ritmo al que los barriles ingresen al mercado será tan determinante como el volumen total, y que incluso varios millones de barriles diarios podrían resultar insuficientes si el bloqueo del Golfo se prolonga.
Fuentes: Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE; Katherina Re