Sello argentino en Hollywood: Violeta Kreimer, la productora que busca el Oscar

Radicada en París desde los 20 años, la cineasta compite por la estatuilla dorada con un cortometraje distópico que cautivó a leyendas como Isabelle Huppert y Julianne Moore.

Violeta Kreimer, candidata al Oscar
Violeta Kreimer, candidata al Oscar

El camino hacia el Teatro Dolby suele ser largo y sinuoso, pero para la argentina Violeta Kreimer, el trayecto incluyó escalas en la ciencia política, el arte contemporáneo y una audaz apuesta en los pasillos vacíos de las Galerías Lafayette durante la pandemia. En una entrevista exclusiva brindada a LA NACION, la productora detalló cómo su cortometraje, Deux personnes échangeant de la salive (Dos personas intercambiando saliva), logró posicionarse entre los cinco nominados finales al Oscar como Mejor Cortometraje de Ficción.

Kreimer, quien estudió en el Liceo Francés de Buenos Aires y mantiene su identidad nacional intacta —”No renové el pasaporte francés porque me siento plenamente argentina”, confiesa—, lidera un proyecto que nació como una invitación a los artistas Alexandre Singh y Natalie Musteata. La historia nos sumerge en una sociedad distópica donde la violencia está normalizada (se paga con bofetadas) y el afecto está prohibido: un beso se castiga con la muerte.

El respaldo de las leyendas

Uno de los puntos más altos de esta campaña hacia el Oscar ha sido el apoyo explícito de dos de las actrices más respetadas de la industria: Isabelle Huppert y Julianne Moore. Según relató Kreimer a LA NACION, el vínculo surgió de la curiosidad cinéfila pura. Huppert asistió a una proyección en París y quedó fascinada por la estética y el trasfondo político del corto. Por su parte, Moore conoció la obra a través de su agente y, tras un intercambio con los directores, aceptó ser la madrina del proyecto para la temporada de premios.

Una metáfora contra el autoritarismo

Para la productora, el éxito del film radica en cómo resuena con la actualidad global. Desde los movimientos por la libertad en Irán hasta las restricciones de derechos en diversas democracias, el acto de “intercambiar saliva” se convierte en una metáfora de resistencia. “El acto de resistencia de la ternura creo que hace eco a muchos países en este momento”, señaló en su diálogo con este medio.

A las puertas de la ceremonia de este domingo, Kreimer no solo sueña con alzar la estatuilla para Francia (país que financió la obra bajo un sistema que ella defiende como ejemplar), sino que también visualiza este hito como un puente para volver a trabajar en la industria de su país natal. Argentina, después de todo, sigue siendo para ella ese “semillero de talentos inestimable” que siempre brilla en el exterior.

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