Cómo funciona la técnica
A diferencia de los trasplantes convencionales —donde el órgano se obtiene de un donante con muerte encefálica y corazón aún latiendo—, la asistolia controlada implica que el corazón deja de latir antes de la extracción. La perfusión regional normotérmica restablece temporalmente la circulación sanguínea para mantener el órgano oxigenado y evitar su deterioro, mejorando así su viabilidad y pronóstico.
El doctor Juan Kiang, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular Infantil del Hospital Posadas, destacó el alcance del logro: “Demostrar que esta técnica es posible en un hospital nacional y generar confianza en otros equipos” fue, según sus palabras, el objetivo central del procedimiento.
La familia donante y el trabajo en equipo
El donante fue un niño con una enfermedad neurológica crónica que requirió más de un año de internación. Tras confirmarse la irreversibilidad de su cuadro, su familia autorizó la donación, acompañada en todo momento por los equipos de Cuidados Paliativos Pediátricos y Terapia Intensiva del hospital.
La coordinación estuvo a cargo de la Unidad Hospitalaria de Procuración de Órganos y Tejidos (UHPROT), junto al CUCAIBA y el INCUCAI.
El antecedente que abrió el camino
El primer trasplante pediátrico con esta técnica en Sudamérica fue el del pequeño Felipe Palagani, un bebé neuquino operado en el Hospital Italiano de Buenos Aires en 2025. Felipe recibió el órgano luego de 30 minutos de inactividad cardíaca y obtuvo el alta tras 13 meses de internación. El doctor Jorge Barretta, jefe de Cirugía Cardiovascular Pediátrica del Italiano, subrayó que el procedimiento requirió “el compromiso de un equipo multidisciplinario y la infraestructura hospitalaria de alta complejidad”.
El caso del Hospital Posadas demuestra que esa práctica, validada internacionalmente, puede replicarse en el sistema público nacional.