“vengar la sangre”: Mojtaba Khamenei habló por primera vez como líder supremo de Irán

El nuevo jefe del régimen islámico exigió mantener el cierre del estrecho de Ormuz, prometió venganza por la masacre de Minab y amenazó con abrir nuevos frentes de guerra. No apareció en cámara.

Cuatro días después de ser proclamado líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei rompió el silencio con un comunicado leído este jueves por un presentador de la televisión estatal iraní. El hijo del ayatollah Ali Khamenei —muerto en el primer día de los ataques de Estados Unidos e Israel— no apareció en cámara, en medio de versiones que indican que resultó herido en el mismo bombardeo que mató a su padre.


⚠️ Tres ejes del mensaje de Khamenei

  • Mantener el cierre del estrecho de Ormuz como herramienta de presión
  • Continuar los ataques contra vecinos árabes del Golfo
  • Vengar la sangre de los muertos en Minab y otros frentes

Amenazas de venganza y nuevos frentes

Según informaron medios estatales iraníes, Khamenei afirmó que la república islámica no se abstendrá de “vengar la sangre de los mártires”, en particular de las víctimas del ataque con misiles contra la escuela primaria de Minab. “Aquellos que mataron a nuestros chicos, van a pagar el precio”, señaló el comunicado.

El nuevo líder también sugirió que podrían activarse “otros frentes en los que el enemigo tiene poca experiencia y sería altamente vulnerable”, sin especificar ubicaciones. La declaración encendió las alarmas de funcionarios occidentales, que temen una eventual activación de células terroristas durmientes en Europa.

Herido y oculto en lugar protegido

Funcionarios iraníes citados por distintos medios señalaron que Khamenei, de 56 años, sufrió heridas principalmente en las piernas durante el bombardeo del 28 de febrero contra el complejo donde residía su padre en Teherán. El ataque destruyó el recinto y mató a varios miembros de la familia del líder y a altos responsables militares.

Según esas fuentes, el nuevo dirigente se encuentra consciente y resguardado en un lugar altamente protegido, con comunicaciones limitadas para evitar que su ubicación sea detectada. Su mensaje a los países árabes del Golfo fue directo: que “cierren” las bases norteamericanas, calificando la protección prometida por Estados Unidos como “una mentira”.

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