Tensiones en la votación
La sesión parlamentaria contó con el respaldo de 135 diputados, en su mayoría del partido gubernamental Pastef. No obstante, el debate evidenció divisiones políticas profundas. La mayoría de los 30 diputados de la oposición se ausentó de la votación como señal de protesta.
El diputado opositor Thierno Alassane Sall calificó la iniciativa como un “engaño” y denunció que el oficialismo utilizó el tema para desacreditar a regímenes anteriores.
Por su parte, el ministro del Interior, Bamba Cissé, cuestionó la falta de apoyo de la oposición y vinculó la defensa de los valores nacionales con la lucha contra la zoofilia y la necrofilia, conductas que la ley senegalesa agrupa bajo la misma categoría técnica.
Un contexto regional
Para que la reforma entre en vigor, el presidente Bassirou Diomaye Faye debe promulgar el texto. Este paso ocurre en un momento de divergencia política entre el primer mandatario y su primer ministro, Ousmane Sonko, sobre la dirección económica y electoral del país.
Senegal se suma así a la tendencia de naciones africanas como Uganda, Ghana o Burkina Faso, que recientemente endurecieron sus leyes contra la homosexualidad bajo el argumento de preservar valores tradicionales frente a lo que califican como influencias externas.