En la tercera semana de la escalada bélica en el Golfo, Donald Trump ofreció un balance demoledor sobre la ofensiva contra Teherán. Durante una reunión en el Kennedy Center, el mandatario estadounidense aseguró que las fuerzas militares han “aniquilado” las capacidades operativas de Irán, reportando una caída del 95% en los ataques con drones y del 90% en el lanzamiento de misiles balísticos. Según el jefe de la Casa Blanca, la Fuerza Aérea y la Armada iraní han desaparecido tras el hundimiento de más de cien buques, incluyendo 30 naves minadoras.
“Su defensa antiaérea ha sido diezmada. Su radar ha desaparecido y sus líderes han desaparecido. Aparte de eso, les está yendo bastante bien”, ironizó Trump con su estilo característico. Las declaraciones, difundidas por CBS News, detallan que el ejército de EE. UU. ha alcanzado más de 7.000 objetivos estratégicos en territorio persa, dejando al régimen en una situación de extrema vulnerabilidad operativa y logística.
Presión a la OTAN y el misterio del sucesor
A pesar de la contundencia de sus cifras, Trump elevó el tono contra la OTAN y sus aliados tradicionales, a quienes reclamó mayor compromiso para garantizar la libre circulación en el Estrecho de Ormuz. “Siempre he dicho que, cuando se los necesita, no nos protegen. Ahora sí que hay necesidad”, sentenció. Aunque adelantó que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciará próximamente una lista de naciones que enviarán apoyo, no ocultó su desconfianza hacia los socios europeos que han mostrado reparos en intervenir militarmente.
Uno de los puntos más inquietantes del discurso fue la mención a la cúpula del poder iraní. Trump sembró dudas sobre el paradero y la vida del nuevo Líder Supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, quien sucedió a su padre Ali Khamenei tras los bombardeos de finales de febrero. “Nadie lo ha visto, lo cual es inusual. No sabemos si está muerto o no”, disparó el mandatario, sugiriendo un vacío de poder en el corazón de Teherán.
Negociaciones bajo fuego
Pese al escenario de devastación descrito, el presidente estadounidense reveló que existen canales de diálogo abiertos con representantes iraníes. “Están negociando y siempre hablamos”, confesó, aunque aclaró que no cree que el régimen esté preparado aún para un acuerdo definitivo debido al “duro golpe” recibido. Asimismo, acusó a Irán de utilizar inteligencia artificial para difundir desinformación sobre el curso de la guerra en un intento por ocultar el alcance de los daños estructurales sufridos.