El equipo económico liderado por Luis Caputo enfrenta un descalce financiero crítico. Aunque el ancla fiscal se mantiene, la curva de bonos soberanos muestra que el mercado internacional exige una tasa del 9,8% para prestarle a la Argentina. Este costo de capital, considerado prohibitivo, mantiene al país fuera del crédito voluntario mientras los vencimientos se aproximan.
Radiografía de la urgencia financiera:
El bache: Se deben acumular US$ 10.000 millones este año (45% de los pagos de 2027).
La brecha: Energía crece al 10,7%, pero la industria cae un 13%.
Inflación: J.P. Morgan proyecta un 3% mensual para marzo y una interanual de 26,5% para diciembre.
El dilema del FMI y el costo de la emisión
Ante el cierre de los mercados, la estrategia oficial se vuelca al FMI. Si bien se negocian fondos frescos para 2027, el organismo exige un control estricto de las reservas netas para garantizar su propio repago. En la City advierten que la acumulación actual de divisas se financia con emisión monetaria, lo que presiona sobre una inflación núcleo que ya se aceleró al 3,1%.
El “Muro de Julio” también marca el fin de la ventana de inscripción para el RIGI. Las grandes corporaciones energéticas se apuran a ingresar, pero el estancamiento de la economía real —con una mora récord en el consumo de las familias— frena las decisiones de inversión masiva que el Gobierno necesita para reactivar el empleo.
Geopolítica y el nuevo horizonte “gradual”
El conflicto en Medio Oriente suma volatilidad: el barril de Brent superó los USD 90, beneficiando las exportaciones de Vaca Muerta pero encareciendo la energía interna. Este escenario forzó al Gobierno a recalibrar sus promesas: la meta de “inflación cero” se movió de mediados de año hacia el último trimestre de 2026.
La reciente incorporación de Ernesto Talvi al Palacio de Hacienda confirma un giro hacia el “gradualismo”. El objetivo ya no es un shock desinflacionario puro, sino una estabilización extendida para evitar que el parate de la actividad industrial derive en una crisis social antes de las elecciones presidenciales.
El escándalo de las criptomonedas
Uno de los puntos más sorpresivos fue su mención a la causa $LIBRA. Cristina Kirchner aseguró que existen pruebas “que no podrán ser ocultadas” sobre una estafa de magnitud que involucraría al propio Presidente. Apuntó al fiscal Eduardo Taiano por el avance de esta investigación paralela.
En las afueras de los tribunales, dirigentes como Axel Kicillof y otros referentes de Unión por la Patria se concentraron para respaldarla. La exmandataria cerró su intervención reafirmando que no la amedrentarán las “prácticas de persecución política”.