La Agencia Espacial Europea (ESA) logró este jueves reconectar con una de las dos naves que integran la misión Proba-3. El satélite Coronagraph-1 permanecía desorientado y sin energía desde el 14 de febrero de 2026, tras una cadena de fallos técnicos que interrumpieron su capacidad de respuesta y su alineación con el Sol.
Josef Aschbacher, director general de la ESA, calificó el suceso como “un milagro” durante una rueda de prensa posterior al Consejo del organismo. El funcionario explicó que el éxito de la operación se debió a una ventana de oportunidad detectada por el centro de control en España, donde se identificó una señal débil emitida al momento de reactivarse las baterías.
Una ventana de energía en el espacio
El incidente comenzó cuando el satélite perdió su eje de orientación, lo que provocó que sus paneles fotovoltaicos quedaran en la sombra. Sin electricidad, la nave entró en un giro lento y errático, ignorando los comandos enviados desde la Tierra durante semanas. Mientras tanto, el segundo satélite de la misión, encargado de la formación voladora, permaneció operativo observando a su compañero fuera de control.
La recuperación se produjo cuando la rotación natural del aparato expuso brevemente sus celdas solares a la luz. Esa fracción de energía fue suficiente para encender los sistemas críticos de comunicación.
Los ingenieros españoles aprovecharon el instante para enviar órdenes inmediatas de reorientación, logrando que el satélite fijara su posición hacia el Sol y completara la carga de sus baterías.