El Poder Ejecutivo de Costa Rica anunció el reciente miércoles el cierre de su embajada en territorio cubano y solicitó la salida del personal diplomático de la isla acreditado en San José.
La decisión, comunicada por el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, marca un distanciamiento definitivo con la administración de Miguel Díaz-Canel, al no reconocer la legitimidad de su modelo de gobierno.
Arnoldo André Tinoco, canciller de la República, explicó que la medida se fundamenta en el agravamiento de las restricciones a las libertades fundamentales en Cuba. El jerarca señaló que reportes internacionales confirman un aumento en la represión contra opositores y activistas, sumado a una escasez crítica de alimentos, medicinas y servicios básicos que afecta a la población civil.
Durante un acto oficial en la frontera norte, el mandatario costarricense afirmó que el sistema político cubano ha fracasado y que su administración no mantendrá representación oficial en La Habana.
Chaves Robles detalló que la atención para los costarricenses en la isla se trasladará a la sede diplomática en Panamá. Asimismo, el presidente confirmó que la mandataria electa, Laura Fernández Delgado, respaldó la medida tras ser consultada.
La Cancillería aclaró que, aunque se retira el rango diplomático, ambos países podrán mantener sus oficinas consulares. Esta excepción busca garantizar la atención de los ciudadanos y los trámites de los refugiados cubanos que residen en suelo costarricense.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, la notificación del retiro del personal establece el 1 de abril como fecha límite para completar el proceso.