El Poder Ejecutivo Nacional, a través de la Resolución Conjunta 1/2026 de los ministerios de Salud y Economía, eliminó las restricciones para el otorgamiento de patentes farmacéuticas que estaban vigentes desde hace catorce años.
La decisión busca simplificar el proceso de registro ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y alinear la normativa local con los estándares internacionales exigidos por socios comerciales como Estados Unidos.
La medida dejó sin efecto la resolución 118 de 2012, la cual establecía criterios estrictos que dificultaban el patentamiento de nuevas fórmulas en el país. Bajo el esquema anterior, el INPI tenía facultades limitadas para evaluar innovaciones, lo que permitía que laboratorios locales fabricaran versiones similares de medicamentos extranjeros sin pagar regalías. Con el nuevo marco, el organismo analizará cada solicitud de forma individual, fortaleciendo la protección de la propiedad intelectual.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, calificó el cambio como una mejora trascendental para el respeto de la propiedad. Según el funcionario, el sistema previo funcionaba como un “atentado contra el derecho de propiedad” y demoraba la llegada de terapias innovadoras al mercado argentino.
El titular del INPI, Carlos María Gallo, junto a los ministros Mario Lugones y Luis Caputo, ratificaron que el objetivo es generar previsibilidad para la inversión en salud.