“Las garrafas caían como misiles”: el drama de los vecinos tras la explosión en Merlo

El estallido del depósito clandestino en Mariano Acosta dejó tres heridos, uno de ellos de 18 años en estado crítico por el impacto de un envase en la cabeza. Los vecinos denuncian que las garrafas “volaban” y destruyeron los techos de las casas linderas.

Lo que comenzó como un aparente descuido doméstico terminó en una catástrofe para el barrio de Mariano Acosta. Según los primeros testimonios, el intento de enchufar una pava eléctrica habría iniciado la chispa que hizo volar por los aires un depósito de gas no habilitado en la calle Constituyentes.

El saldo es dramático: tres heridos de gravedad y un barrio devastado. El caso más urgente es el de Dante (18), quien fue golpeado por una garrafa que “cayó del cielo” mientras se refugiaba en su galería. El joven sufrió una fractura con hundimiento de cráneo y permanece en neurocirugía en el Hospital Eva Perón.

Estado de los HeridosDiagnóstico / Situación
Dante (18 años)Crítico: Fractura de cráneo por impacto de garrafa.
Operario 1Grave: Explosión en la mano (pérdida de dedos) y quemaduras.
Operario 2Reservado: Quemaduras severas en el torso y rostro.
Dueño del localDetenido por la policía tras el operativo.

Lluvia de proyectiles y casas destruidas

Los relatos de los sobrevivientes describen una escena de guerra. “Las garrafas empezaron a salir disparadas como proyectiles y caían sobre la calle y los techos”, relató Cristian, un vecino cuya vivienda quedó parcialmente destruida. La magnitud de las detonaciones fue tal que los envases de gas terminaron incrustados en las propiedades linderas.

La angustia no terminó con el fuego. A pesar del peligro de derrumbe, muchos vecinos se resisten a abandonar la zona por temor a los robos. “No nos dejan entrar a nuestras casas, pero tampoco nos queremos ir porque nos van a desvalijar lo poco que nos quedó”, sintetizó otra de las damnificadas.

Un depósito clandestino en el ojo de la justicia

La investigación preliminar confirmó que el establecimiento no contaba con habilitación municipal. En el lugar trabajaban al menos cinco personas en condiciones precarias al momento del estallido. La fiscalía ya ordenó la detención del presunto propietario mientras se realizan los peritajes de rigor.

“Fue un estruendo terrible. Salimos y vimos una columna de fuego sobre los techos. Corrimos para el lado contrario por miedo a que nos cayera una garrafa encima”, relató Constanza, vecina de la cuadra.

El operativo de remoción de escombros continúa en la zona, mientras los peritos intentan determinar si hubo negligencia en el acopio de los materiales. El barrio, de calles de barro y casas humildes, enfrenta ahora una reconstrucción difícil tras una mañana en la que el gas se convirtió en metralla.

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