La reciente publicación de Roberto Funes Ugarte en sus redes sociales, donde se declaró “harto de todo y de todos”, no responde a un hecho aislado, sino a una secuencia de eventos que afectaron su estabilidad profesional.
El periodista de 51 años atraviesa un periodo de fricción que combina la exposición extrema en el reality Gran Hermano con incidentes violentos ocurridos durante sus coberturas en la vía pública.
En las últimas semanas, el comunicador protagonizó situaciones de alta tensión fuera de los estudios. Durante un móvil en vivo, sufrió el robo de parte de su equipo de trabajo, y anteriormente fue víctima de hostigamiento por parte de limpiavidrios en un cruce que se volvió viral. Estos episodios, sumados a la agresividad percibida en redes sociales, habrían configurado el “punto crítico” que el conductor decidió exponer públicamente.
El conflicto por la propiedad de contenidos
Más allá de lo emocional, el malestar de Funes Ugarte tiene una arista profesional concreta. En declaraciones recientes al programa Sálvese quien pueda, el periodista denunció que una idea televisiva de su autoría habría sido cedida por una productora a otro conductor para un nuevo proyecto en El Nueve.
Según el relato de Funes Ugarte, esta situación se produjo sin su consentimiento ni compensación económica, lo que profundizó su sensación de “usurpación” creativa.
Aunque no se han iniciado acciones legales formales ni se han presentado pruebas documentales de la titularidad del formato, el hecho generó un clima de hostilidad en su entorno.
Este reclamo se suma a los rumores de un cambio drástico en su vínculo con la producción de Gran Hermano y su relación profesional con Santiago del Moro, marcada por una creciente distancia y diferencias en la dinámica del programa.