El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este lunes una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno para analizar las implicancias del reciente pronunciamiento judicial en Estados Unidos.
El mandatario calificó de “sorpresiva” la decisión de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, la cual revocó una instancia que obligaba al país a un desembolso multimillonario por el proceso de nacionalización de la petrolera en 2012.
Acompañado por los ministros Gabriel Katopodis y Carlos Bianco, el gobernador enfatizó la necesidad de mantener una estrategia de defensa unificada. Durante su exposición, sostuvo que la postura del presidente Javier Milei, quien cuestionó la legalidad de la estatización, representa un riesgo para los intereses nacionales.
Según el mandatario provincial, si el Poder Ejecutivo nacional convalida los argumentos de los demandantes, podría facilitar nuevas presentaciones ante la Corte Suprema de los Estados Unidos.
El rol estratégico de la compañía
Kicillof defendió la gestión estatal de la empresa y recordó que, antes de la intervención en 2012, la firma Repsol redujo la exploración en suelo argentino. El funcionario vinculó la propiedad de la petrolera con la capacidad del Estado para amortiguar el impacto de los precios internacionales en los consumidores locales.
En ese sentido, mencionó que el valor del litro de nafta alcanzó los $2.000 y llamó a la administración central a utilizar la firma como una herramienta para proteger la economía doméstica.
Paralelamente, el mandatario contrastó su modelo económico con las propuestas de privatización contenidas en la actual Ley Bases. Advirtió que repetir esquemas de la década del noventa derivaría en el vaciamiento de activos estratégicos. Para el gobernador, la soberanía energética constituye una palanca de desarrollo que permite distribuir la riqueza generada por recursos como Vaca Muerta.