Lucas Pertossi, condenado a 15 años de prisión como partícipe secundario en el crimen de Fernando Báez Sosa, rompió su silencio y se refirió desde la cárcel a lo ocurrido la madrugada del 18 de enero de 2020 en Villa Gesell. El joven sostuvo que no existió un plan previo para agredir a la víctima y calificó el hecho como una pelea que terminó en tragedia, sin intención de matarlo.
Desde la Unidad Penal 61, en la provincia de Buenos Aires, Pertossi volvió sobre su versión de la noche: afirmó que no tocó físicamente a Fernando Báez Sosa, que no vio el ataque ni el momento en que intervenía Máximo Thomsen, y que solo percibió gritos y ruido de una pelea.
En ese contexto, admitió que no tuvo la reacción suficiente para intentar detener la situación y dijo arrepentirse de no haber hecho nada para evitar que la agresión llegara a ese punto.
Según su relato, minutos después del ataque el grupo se reunió en un local de hamburguesas, donde hablaron de la noche, de chicas y de temas cotidianos, sin que ninguno de los presentes mencionara la pelea o la víctima.
Pertossi aseguró que no vio a sus compañeros con sangre ni en estado de nerviosismo evidente y que, en ese momento, la atmósfera fue de normalidad, como si no hubiera pasado nada. Esas imágenes, grabadas por cámaras de seguridad, se volvieron clave durante el juicio.