Escalada geopolítica y el factor AMIA
El Ministerio de Relaciones Exteriores justificó la medida recordando la nula cooperación de Irán en la investigación del atentado a la AMIA. Buenos Aires acusa a Teherán de proteger a los responsables del ataque de 1994 y de nombrar en altos cargos a personas requeridas por la Justicia argentina.
Desde la llegada de Javier Milei al poder, la política exterior argentina dio un giro drástico hacia la condena sistemática al terrorismo. La expulsión de Tehrani, quien encabezaba la embajada desde 2021, vacía la representación iraní en el país, que ya operaba bajo niveles mínimos de contacto diplomático.
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Por su parte, Argentina ya no tiene personal en Teherán. La sede diplomática fue evacuada recientemente y los asuntos bilaterales se gestionan de forma remota desde la representación en Bakú, Azerbaiyán. Este vaciamiento mutuo confirma el aislamiento total entre ambos estados tras décadas de relaciones tensas.
La advertencia de Irán desde Montevideo
El conflicto escaló definitivamente tras un comunicado emitido por la embajada iraní en Uruguay. En dicho texto, Teherán advirtió que la política de Milei establece un “precedente peligroso” y genera responsabilidad internacional para el Estado argentino, tildando la postura oficial como un “error estratégico”.
La respuesta de la Cancillería fue contundente al afirmar que Argentina no tolerará agravios de un Estado que incumple sistemáticamente sus obligaciones internacionales. El Gobierno reafirmó su compromiso con la lucha contra el terrorismo y el congelamiento de activos de la Guardia Revolucionaria en el sistema financiero nacional.
El periódico Tehran Times, vinculado al régimen, ya había publicado amenazas directas contra el presidente argentino, acusándolo de ser un “instrumento del sionismo”. Con la expulsión de Tehrani, el Gobierno nacional cierra cualquier canal de diálogo directo, profundizando la grieta con el eje de poder iraní.