El apellido Páez vuelve a estar en el ojo de la tormenta, esta vez por un episodio ocurrido en un bar de Santiago del Estero. Tras la viralización de un video donde se ve a Mariano Páez realizando gestos de discriminación —similares a los que mantienen a su hija, Agostina, bajo proceso judicial en Brasil—, su pareja, la abogada Stefany Budán, salió al cruce de las críticas con un extenso descargo en redes sociales.
La defensa de Budán se centró en un argumento principal: la falta de lucidez de Páez al momento de los hechos. “Mi pareja estaba bajo los efectos del alcohol, en un estado evidente de ebriedad. En esas condiciones, cualquier manifestación carece de lucidez, de control y de seriedad”, enfatizó la letrada, intentando restarle validez jurídica y ética a los gestos captados por las cámaras.
El factor del alcohol como eje de la defensa
Para Budán, lo ocurrido en el bar no puede ser interpretado de forma literal. Según su relato, Páez habría consumido tres botellas de champagne, lo que habría distorsionado su percepción y eliminado sus filtros sociales. “Pretender que una frase dicha así tenga valor real o jurídico es completamente improcedente. No estamos frente a una confesión, estamos frente a una persona alcoholizada diciendo cosas sin coherencia ni sustento”, sostuvo con firmeza.
La abogada también aprovechó para desmentir etiquetas que han circulado sobre su pareja durante el último año, tales como “narco” o “usurero”, asegurando que esas afirmaciones también surgieron en un contexto de ebriedad y no representan la realidad.
Discusiones por dinero y disculpas
El conflicto en el bar no se limitó a la pantomima discriminatoria. Budán relató que se originó una acalorada discusión cuando un tercero le cuestionó a Páez cuánto dinero había costado el regreso de su hija Agostina al país.
La respuesta de Mariano, según la abogada, fue un “aproximado de $21 millones”, aunque aclaró que ese dinero no provino de fondos estatales, sino que es un asunto familiar.
En este marco, Budán extendió un pedido de disculpas a Gerardo Zamora, exgobernador de la provincia hasta 2025, por las declaraciones inoportunas de Páez durante la noche del viernes. “Él estaba bajo los efectos del alcohol y, en esos momentos, las personas dicen barbaridades. No vamos a justificar nada”, admitió.
Un pedido de paz para Agostina
Finalmente, el descargo buscó separar las acciones del padre de la situación legal que enfrenta la joven Agostina en Brasil. Budán instó a la comunidad a no trasladar el enojo hacia la menor: “Todo esto sirvió para generar más odio hacia esta familia. Esto no tiene nada que ver con Agostina porque ella no es responsable de las cosas que un adulto de 57 años haga cuando sale a un bar”.