Un relevamiento presencial de alcance nacional sobre la población de entre 18 y 29 años reveló que el 50% de los jóvenes argentinos enfrenta condiciones de vulnerabilidad multidimensional. Dirigido por Felipe Vega Terra, director del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el informe advierte que la problemática excede la medición de ingresos e impacta en aspectos educativos y laborales.
Puntos clave sobre la vulnerabilidad juvenil en Argentina:
50% de afectados: uno de cada dos jóvenes de entre 18 y 29 años es vulnerable.
Perspectiva multidimensional: evalúa educación, empleo y privaciones materiales.
Desigualdad federal: el 72% de los jóvenes vulnerables habita en el interior del país.
Fenómeno ‘triple ni’: un 7% no estudia, no trabaja ni busca empleo.
La investigación abarcó encuestas en profundidad a más de mil jóvenes en diversos puntos del país. El diseño metodológico presencial permitió recoger testimonios directos sobre condiciones de vida, creencias y expectativas futuras, diferenciándose de las mediciones cuantitativas tradicionales orientadas exclusivamente a la canasta básica o el nivel de ingresos del hogar.
Criterios educativos, privación material y distribución geográfica
Para definir la vulnerabilidad juvenil, el equipo de investigación adoptó dos criterios centrales. Por un lado, la desescolarización temprana, considerando vulnerables a quienes cuentan únicamente con educación primaria completa o incompleta. Este factor cobra especial gravedad al considerar que la educación secundaria es obligatoria en la Argentina desde hace dos décadas.
Por otro lado, el estudio incluyó a aquellos jóvenes cuyos hogares registran al menos una privación material contemplada en los índices estructurales del INDEC. Dicha medición combina variables habitacionales, acceso a servicios básicos y capacidad económica del grupo familiar, abarcando carencias simbólicas, afectaciones a la salud mental y falta de perspectivas hacia el futuro.
Asimismo, el informe evidenció una marcada brecha territorial en la distribución del fenómeno. Mientras que el 27% de los jóvenes vulnerables reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el 72% pertenece al resto del territorio nacional. La vulnerabilidad se profundiza a medida que la población se aleja de los centros urbanos con mayor actividad económica.
El fenómeno ‘ni-ni’ y la consolidación del ‘triple ni’
En el plano laboral y formativo, la investigación abordó la situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan, conocidos conceptualmente como la población ‘ni-ni’. Según los datos obtenidos, aproximadamente el 20% de los encuestados se encuentra en esta condición, reflejando las barreras estructurales de inserción que enfrenta la juventud en el mercado formal.
Sin embargo, el informe introduce una categoría aún más crítica al analizar el fenómeno del ‘triple ni’. Dentro del universo de jóvenes que no estudian ni trabajan, un tercio tampoco busca empleo ni proyecta hacerlo a corto plazo, lo que representa un 7% del total de la población juvenil encuestada a nivel nacional.
Este indicador resulta alarmante para los investigadores al tratarse de un segmento en plena edad económicamente activa. La desconexión absoluta con el sistema educativo y el mercado de trabajo refleja una severa pérdida de expectativas de futuro, consolidando un desafío urgente para el diseño de políticas públicas orientadas a la inclusión social y al desarrollo productivo.