“Viajes controlados” y muerte: La trama de las fiestas con propofol y fentanilo robados

La Justicia investiga una organización de profesionales de la salud que realizaba eventos clandestinos con drogas quirúrgicas. Hay dos anestesistas fallecidos y dos imputados.

Víctimas fatales por fentanilo contminado, 111 personas perdieron la vida.

Lo que comenzó como el hallazgo de un joven sin vida en un departamento de Palermo se ha transformado en una de las investigaciones más complejas y oscuras de la Ciudad de Buenos Aires.

La Justicia intenta determinar si las muertes del anestesista Alejandro Zalazar y del enfermero Eduardo Bentancourt son el trágico desenlace de una estructura delictiva dedicada a organizar fiestas clandestinas donde el principal atractivo era la sedación profunda con fármacos robados.

La causa, que se conoció públicamente a fines de marzo de 2026, vincula directamente el robo de insumos del Hospital Italiano con eventos denominados “viajes controlados”, donde los asistentes pagaban en dólares para ser inyectados con potentes anestésicos fuera de todo entorno clínico.

Las escenas del crimen en Palermo

El 20 de febrero, la policía halló a Alejandro Zalazar muerto en su vivienda de la calle Juncal. El cuerpo no presentaba violencia, pero sí una vía conectada en uno de sus pies. La autopsia confirmó lo peor: sobredosis de Propofol y Remifentanilo. Poco después, el Hospital Italiano denunció el robo de estos mismos fármacos, y se comprobó que la vía utilizada por Zalazar pertenecía a dicho centro médico.

Recientemente, el hallazgo de un segundo cuerpo sumó dramatismo al caso. Eduardo Bentancourt, un enfermero de 44 años, fue encontrado muerto en su departamento de Fray Justo Santa María de Oro. En su cocina se halló un arsenal de fármacos: desde Fentanilo y Midazolam hasta Adrenalina y Cloruro de Potasio.

Profesionales bajo sospecha

Actualmente hay dos imputados clave en libertad, pero con prohibición de salida del país:

  • Hernán Boveri: Anestesista del Hospital Italiano (quien renunció tras el escándalo). Admitió haber drogado a su colega Lanusse “con su consentimiento”.

  • Delfina Lanusse: Residente de tercer año. Según sus superiores, padecía problemas de consumo desde hace dos años y se sospecha que fue quien sustrajo los medicamentos del hospital.

Los allanamientos no solo se realizaron en domicilios, sino también en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación, donde se buscó documentación que permitiera desenterrar el alcance de esta red.

El macabro negocio de las “fiestas de sedación”

La investigación sugiere que la organización captaba clientes dispuestos a pagar altas sumas en dólares por participar en estas sesiones de “viajes controlados”. En estos eventos, supuestos médicos se encargaban de suministrar Propofol y Fentanilo por vía intravenosa, utilizando bombas de infusión para regular la dosis y contando con personal para brindar asistencia respiratoria en caso de apnea.

Se cree que Zalazar intentó recrear este mecanismo de forma solitaria, pero falló, provocándole una congestión y edema pulmonar fatal.

El peligro de las drogas “clínicas”

Expertos consultados advierten que el uso recreativo de estos fármacos es una sentencia de muerte:

  • Propofol: Es un inductor anestésico de acción rápida. Su mala administración provoca paro respiratorio inmediato si no hay monitoreo profesional.

  • Fentanilo: Un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína. Genera una adicción extrema y riesgo de muerte por depresión respiratoria.

La causa, que aún se encuentra en etapa de instrucción, amenaza con desmantelar una organización mucho más amplia dentro del sistema de salud porteño. Lo que para algunos era una “fiesta”, terminó siendo un cementerio a domicilio.

Nota escrita por:
Te recomendamos...