El Poder Ejecutivo Nacional avanzó esta semana en el desmantelamiento operativo de Energía Argentina (Enarsa) mediante dos procesos licitatorios simultáneos. Por un lado, la Secretaría de Energía recibió el pasado lunes dos ofertas técnicas para delegar en manos privadas la importación y comercialización de Gas Natural Licuado (GNL) que ingresa por la terminal de Escobar. Por otro, el próximo martes 14 de abril se conocerán los grupos interesados en adquirir la participación estatal en Citelec, la firma controlante de la red de transporte eléctrico de alta tensión.
Esta estrategia de desinversión busca que empresas privadas asuman la gestión comercial del fluido durante los meses de mayor demanda. Según la Resolución 33/2026, el nuevo esquema seleccionará a un “agente agregador” responsable de coordinar la llegada de buques metaneros y gestionar los inventarios.
Hasta el año pasado, el Estado absorbía la diferencia entre el precio internacional —ubicado entre los 15 y 17 dólares por millón de BTU— y el valor subsidiado en el mercado interno, cercano a los 2,7 dólares.
El impacto del contexto global
La ejecución de este plan coincide con un escenario externo complejo. El cierre del Estrecho de Ormuz, derivado del conflicto en Medio Oriente, generó advertencias de empresas globales como TotalEnergies sobre un posible salto en los precios del gas para junio.
Actualmente, los valores del GNL rondan los 20 dólares, una cifra que incidirá directamente en el costo de las tarifas locales bajo el nuevo modelo de gestión privada.
Para el periodo invernal, se estima que el país requerirá el arribo de aproximadamente 20 buques. En el ejercicio anterior, bajo gestión estatal, arribaron 27 embarcaciones. La diferencia de costos y la logística de regasificación en Escobar quedarán ahora bajo el riesgo comercial del adjudicatario, cuyo nombre se conocerá el próximo 21 de abril.