Lluvias intensas azotaron la capital tucumana el sábado 4 de abril, afectando severamente la infraestructura urbana y la seguridad de los ciudadanos. En la intersección de la calle Jujuy al 2800, frente a un establecimiento mayorista, Lisandro, un niño de doce años que cursaba el último año del nivel primario, perdió la vida de forma instantánea tras entrar en contacto con una corriente eléctrica mientras circulaba por la calzada cubierta de agua.
Vecinos de la zona sur relataron que las precipitaciones transformaron la vía pública en un área de alta peligrosidad debido al nivel del anegamiento. Personal policial, bomberos y peritos técnicos se desplazaron hasta el lugar del siniestro para resguardar el perímetro.
El equipo de investigación inició las tareas pertinentes para identificar el punto exacto de la fuga eléctrica, evaluando si el origen se encuentra en la red de alumbrado público, un poste de energía o una conexión privada perteneciente a los comercios de la zona.
Paralelamente, el fenómeno climatológico registró acumulados de entre 150 y 170 milímetros en escasas horas. Estas cifras derivaron en el desborde del río Chirimayo y cortes generalizados en el suministro de electricidad en diversos barrios.
El balance de la jornada resultó trágico para la provincia, con un reporte total de cuatro víctimas fatales en distintos puntos del territorio tucumano, siendo el caso de la calle Jujuy el que mayor conmoción generó en el ámbito municipal.