La primera gira internacional de José Antonio Kast como presidente de Chile dejó un saldo de alta tensión en el Palacio de La Moneda. Tras su encuentro protocolar con Javier Milei el pasado lunes, la firma de una declaración conjunta que apoya los derechos soberanos de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur desató una ola de cuestionamientos por parte de legisladores de la zona austral chilena.
El punto de conflicto: La mención a los “espacios marítimos circundantes” en el documento oficial.
La advertencia: El senador por Magallanes, Alejandro Kusanovic, denunció que el texto arriesga la proyección chilena hacia la Antártida.
La defensa oficial: El Gobierno de Kast sostiene que la redacción es idéntica a la utilizada por administraciones anteriores, desde Aylwin hasta Boric.
Para el senador Kusanovic, la redacción podría colisionar con los intereses soberanos de Chile en zonas al sur del Cabo de Hornos.
¿Un giro diplomático o tradición estatal?
Ante el revuelo político, el canciller Francisco Pérez Mackenna debió comparecer ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. El ministro fue tajante al explicar que el respaldo a la Argentina no es una decisión personal de Kast, sino una política de Estado inalterada desde 1991.
Según la diplomacia chilena, el documento no introduce novedades técnicas ni compromete la plataforma continental de Chile. Desde sectores del oficialismo y la oposición moderada calificaron el episodio como una “autopolémica” artificial, recordando que mandatarios de signos opuestos como Sebastián Piñera y Michelle Bachelet firmaron textos con los mismos términos exactos durante sus gestiones.
El fantasma de la plataforma continental
La inquietud de los legisladores chilenos no es nueva: tiene su raíz en la presentación que realizó Argentina ante la ONU en 2009 para extender su plataforma continental más allá de las 200 millas.
Puntos de contacto: Se teme una superposición en el Mar Austral y la Antártida chilena.
Gesto militar: En medio del debate, la Armada de Chile difundió un video sobre la relevancia estratégica del mar chileno, interpretado como un mensaje de firmeza interna.
Sin embargo, expertos internacionales como el exembajador José Antonio Viera-Gallo recordaron que todas las reclamaciones en la zona se encuentran bajo el Tratado Antártico de 1959, el cual congela las disputas territoriales para priorizar la cooperación científica y la paz regional. Por ahora, el Ejecutivo chileno ratifica su alianza con el gobierno de Milei, apostando a que la tradición diplomática prevalezca sobre los ruidos de la política interna.