La tragedia de Ángel, el niño de cuatro años que murió en Comodoro Rivadavia, sumó un capítulo de alta tensión tras las declaraciones de su madre, Mariela Altamirano. En medio de una investigación judicial que busca esclarecer las causas del deceso, la mujer negó rotundamente haber agredido al menor y afirmó que su prioridad siempre fue protegerlo de un entorno hostil.
El relato de las últimas horas
Altamirano detalló que la mañana del fallecimiento intentaron despertar al niño para llevarlo al baño al notar que había mojado su cama. Según su testimonio, el menor fue trasladado a la cama matrimonial donde seguía roncando, hasta que minutos después su pareja actual advirtió que el niño ya no respiraba.
Reanimación: La madre aseguró haber iniciado maniobras de RCP de inmediato.
Asistencia: Los vecinos intentaron auxiliar con un vehículo que no arrancó antes de la llegada de la ambulancia.
Estado crítico: Los médicos confirmaron que Ángel ingresó al hospital con signos vitales, pero con una severa falta de oxígeno.
“Yo también quiero saber qué pasó, porque nosotros no le pegamos al nene. ¿Para qué lo voy a recuperar? ¿Para maltratarlo? No”, enfatizó Altamirano en declaraciones a medios locales, defendiendo su inocencia frente a las sospechas de la Justicia.
Cruce de acusaciones y sospechas
La causa dio un giro tras los resultados preliminares de la autopsia, que detectaron lesiones en la zona craneal. Este hallazgo contradice la versión inicial de una muerte natural por asfixia o complicaciones respiratorias, lo que obligó a los fiscales a profundizar en la hipótesis de un homicidio o maltrato físico severo.
Por su parte, el padre biológico de Ángel mantiene una postura combativa y asegura que su hijo estaba completamente sano. En las últimas horas, se viralizó un video donde se observa al niño en una crisis de angustia, manifestando su negativa a regresar con su madre, material que ya está en manos de la Justicia para determinar el contexto de la disputa por la tenencia.
Denuncias de violencia de género
En su defensa, Altamirano reveló un pasado de violencia doméstica y adicciones por parte de su expareja. Según su relato, los conflictos comenzaron durante el embarazo en 2020, señalando que el padre del niño se ausentaba por días consumiendo sustancias y dejando a la familia en una situación de extrema vulnerabilidad económica.
La mujer justificó su ausencia en el velorio del menor alegando amenazas de muerte contra ella y su bebé de seis meses. “Tengo que resguardar el bienestar de mi hija”, sentenció, mientras la policía de Chubut mantiene las pericias sobre el domicilio donde ocurrió el hecho para reconstruir la cronología final del caso que conmociona a la ciudad.