Tribunales sirios ponen en marcha un proceso histórico por crímenes de lesa humanidad

Siria inició un juicio histórico contra el depuesto Bashar al Asad y su cúpula por la represión de 2011. Aunque el mandatario es juzgado en ausencia tras huir a Moscú, su primo Atif Najib compareció detenido ante el tribunal de Damasco.

El domingo comenzó en Damasco una etapa fundamental para la justicia transicional con el inicio del juicio penal dirigido hacia Bashar al Asad y los principales colaboradores de su administración. Durante la sesión inaugural, el magistrado Fakhr al-Din al Aryan dio apertura formal a un expediente que busca juzgar las atrocidades cometidas durante más de una década de conflicto interno, marcando un precedente en la rendición de cuentas del país. Aunque el expresidente y su hermano Maher permanecen prófugos tras su exilio en Rusia a finales de 2024, el tribunal contó con la presencia física de Atif Najib, exjefe de inteligencia en la región de Daraa y pariente cercano del mandatario depuesto, quien escuchó las acusaciones en su contra bajo custodia policial.

El núcleo de la imputación radica en la respuesta militarizada y sangrienta que el Estado ejerció frente a las manifestaciones civiles que brotaron en marzo de 2011, disparador de una guerra que segó la vida de más de quinientas mil personas. A Najib se lo señala específicamente como el responsable de la persecución y el arresto de estudiantes en el sur del país, incidente que detonó el levantamiento popular. Las actuales autoridades de transición han ratificado su compromiso de aplicar sanciones severas a quienes orquestaron la violencia institucional, asegurando que la ausencia de los cabecillas principales no detendrá el curso legal de las investigaciones que pretenden devolver la dignidad a las víctimas de la dictadura.

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