A pesar del impacto que generó la declaración del contratista Matías Tabar —quien aseguró haber cobrado USD 245.000 en efectivo por refaccionar la casa de Manuel Adorni—, el presidente Javier Milei no tiene previsto remover a su Jefe de Gabinete. Por el contrario, el mandatario ha decidido redoblar la apuesta, compartiendo actividades oficiales y atribuyendo la causa judicial a una maniobra orquestada por sectores políticos y económicos.
La postura de Milei, sin embargo, contrasta con el clima que se respira dentro del propio oficialismo. Según pudo saber Infobae, un sector importante del Gabinete y legisladores libertarios consideran que el desgaste es significativo y que Adorni debería dar un paso al costado. No obstante, el silencio prima: en el entorno presidencial admiten que el temor a interpelar al Presidente paraliza cualquier sugerencia de renuncia.
Las claves de la resistencia de Adorni
La teoría de la “operación”: Milei descree de la veracidad de los montos denunciados y afirma que ceder ante la presión mediática y judicial sería “tirar por la ventana” a un hombre de confianza, habilitando futuras “carpetas” contra otros ministros.
El contraataque en redes: El Presidente utilizó su cuenta de X para avalar teorías que sostienen que el presupuesto de la obra en Indio Cuá está sobredimensionado y cuestionó al contratista Tabar por haber borrado mensajes y ser presunto proveedor de la gestión de Axel Kicillof.
Muestras de apoyo explícito: Lejos de congelar al funcionario, Milei se mostró con él esta mañana en una reunión con la organización judía B’nai B’rith y confirmó su presencia en la reunión de Gabinete convocada para este viernes.
El diagnóstico en el Gabinete: “Muchos pensamos que debería irse para no dañar la narrativa de la lucha contra la casta, pero nadie tiene la autoridad para decírselo a Javier. Estamos esperando a que él pregunte, pero eso no ocurre”, confió una fuente de alto rango a este medio.
Un impacto doble en la narrativa oficial
El caso Adorni golpea el corazón del discurso libertario. Para los ministros que observan la situación con preocupación, el problema no es solo judicial, sino simbólico: los USD 245.000 en efectivo y la falta de facturación “en negro” chocan frontalmente con la promesa de transparencia y austeridad del Gobierno.
Mientras Milei se prepara para su viaje al Instituto Milken en California, el Jefe de Gabinete permanece en su puesto, blindado por el “Triángulo de Hierro” de la Casa Rosada, pero bajo la mirada atenta de una Justicia que acelera las medidas de prueba sobre su patrimonio.