Alcance sectorial y límites locales
El régimen está diseñado para actividades vinculadas a la transición energética y la tecnología. Entre los sectores mencionados se encuentran el refinamiento de cobre, la fabricación de baterías de litio, la producción de autos eléctricos, paneles solares y la instalación de centros de datos (data centers).
Un punto clave del proyecto es la intención de limitar la presión fiscal en los niveles subnacionales. Las provincias que decidan adherirse no podrán aplicar una alícuota de Ingresos Brutos superior al 0,5%, mientras que los municipios tendrán prohibido el cobro de tasas municipales sobre las ventas de las empresas alcanzadas por el beneficio.
El debate sobre el empleo y las divisas
A pesar del optimismo oficial, que estima inversiones por 140.000 millones de dólares, el anuncio ocurre en un contexto de retracción económica. Datos recientes indican que los sectores que más empleo generan, como la industria y el comercio, registran caídas de actividad, mientras que el desempleo escaló al 7,5%.
Los críticos del sistema advierten que, al igual que el RIGI vigente, este esquema permite a las empresas dejar divisas en el exterior a partir del tercer año de operación. Esto plantea un interrogante sobre el aporte real al fortalecimiento de las reservas internacionales a largo plazo, en una economía que aún no normalizó su frente cambiario.
El cierre de la propuesta legislativa quedará definido este fin de semana, con el objetivo de que el texto ingrese a la Cámara de Diputados el próximo lunes. Resta ver cómo reaccionarán los gobernadores ante el límite propuesto a sus facultades tributarias y qué sectores industriales reclamarán condiciones similares para las actividades que ya operan en el territorio nacional.