El anuncio del “Súper RIGI” lanzado por el presidente Javier Milei vía redes sociales detonó un profundo desconcierto en el Círculo Rojo. El empresariado analiza la medida como un intento del Gobierno por sostener el clima de negocios con una noticia de alto impacto discursivo, pero que carece de precisiones estructurales. Mientras las bases productivas tradicionales enfrentan una recesión que no amaina, el Ejecutivo apuesta a sectores “inéditos” para el país.
Claves del anuncio presidencial:
La “Mega Bomba”: Un nuevo proyecto de ley con mayores ventajas que el RIGI original.
Sectores dinámicos: Apunta a industrias que, según Milei, “nunca han existido en Argentina”.
El objetivo: Infraestructura para centros de datos de Inteligencia Artificial (IA) de escala global.
IA y el cuello de botella energético
La estrategia oficial, respaldada por el ministro de Economía Luis Caputo, busca capturar a los hyperscalers (corporaciones que dominan la nube y el procesamiento de datos). Se menciona el interés de firmas como OpenAI, aunque el proyecto choca con una limitación física insalvable en el corto plazo: el suministro eléctrico.
Una mega infraestructura de IA demanda una potencia constante que la red nacional hoy no puede garantizar sin comprometer el consumo residencial. En el sector privado se baraja la construcción de Reactores Modulares Pequeños (SMR) para otorgar autonomía energética a estos centros, una tecnología que hoy parece lejana dado que el plan nuclear —que estuvo bajo la órbita del ahora imputado Demian Reidel— aún no ha despegado.
El “embudo” normativo: RIGI vs. RIMI
Mientras la Casa Rosada mira hacia el futuro tecnológico, el empresariado local advierte sobre las asimetrías del esquema vigente. La barrera de entrada de USD 200 millones del RIGI original resulta inalcanzable para la mayoría de la matriz nacional, dejando a muchas firmas en una “zona gris”.
“Hay empresas que son demasiado chicas para el RIGI y demasiado grandes para el RIMI”, graficó un directivo fabril. Esta fragmentación margina del alivio fiscal al segmento intermedio, que es el corazón del empleo formal en las provincias y que hoy padece el impacto de los apagones de gas en las industrias del norte argentino.
Necesidad de un horizonte de prosperidad
El diagnóstico entre los hombres de negocios es que la gestión de Milei necesita “fabricar” un horizonte de prosperidad inmediata ante indicadores que muestran una actividad estancada. La falta de letra chica y la informalidad del anuncio (realizado a través de X con estética de “combate”) alimentan la incredulidad.
Para los voceros corporativos de multinacionales, la falta de información sobre estos sectores no tradicionales es total. “Es más de lo mismo: promoción de inversiones y desregulación. No pueden hacer otra cosa, están jugados en esa dirección”, analizó un empresario del sector agropecuario, resumiendo el pragmatismo con el que el Círculo Rojo observa una apuesta que, por ahora, se percibe más discursiva que operativa.