Cómo trasladar mascotas de forma segura y legal

Viajar con animales requiere el cumplimiento de normativas específicas en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. El uso de arneses y la prohibición de llevar mascotas en el asiento delantero buscan reducir riesgos mortales ante colisiones.

El riesgo de viajar sin protección. Foto: Purina.

El traslado de mascotas en vehículos particulares dejó de ser un hábito casual para convertirse en un aspecto regulado por las leyes de tránsito locales. Aunque la normativa nacional no detalla un protocolo estricto, las legislaciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y de la Provincia de Buenos Aires coinciden en una prohibición fundamental: los animales no pueden viajar sueltos ni en las plazas delanteras.

Esta restricción responde a la física de los siniestros viales, donde un objeto o ser vivo sin sujeción multiplica su masa de forma exponencial según la velocidad del impacto.

La física del impacto

La Agencia Nacional de Seguridad Vial advirtió que un perro de 20 kilogramos, en un choque a 100 kilómetros por hora, se desplaza con una fuerza equivalente a una masa de 600 kilogramos. Este efecto proyectil representa un riesgo letal tanto para el animal como para los demás ocupantes del vehículo. Por este motivo, el uso de arneses de seguridad o caniles homologados resulta indispensable.

Expertos en seguridad vial recomiendan que, en caso de utilizar caniles, estos se ubiquen en el suelo del vehículo, detrás de los asientos delanteros, para maximizar la estabilidad.

Si se opta por el arnés, este debe estar anclado a los puntos de sujeción del cinturón de seguridad en el asiento trasero, impidiendo que el animal interfiera con la visibilidad o los movimientos del conductor.

Requisitos legales y sanitarios

La Ley 13.637 en territorio bonaerense y la Ley 2.148 en CABA establecen sanciones para quienes transporten animales en el asiento del acompañante. Además del control de movilidad, los conductores deben portar el certificado de vacunación antirrábica vigente. Para traslados internacionales, el Senasa exige un Certificado Veterinario Internacional que acredite la sanidad del animal.

Desde el punto de vista del bienestar animal, los especialistas sugieren realizar paradas cada dos horas en trayectos extensos. Estas pausas permiten la hidratación y reducen el estrés del animal. Asimismo, se recomienda que el último alimento sea ingerido varias horas antes de partir para prevenir mareos y vómitos durante el camino.

Responsabilidad al volante

El cumplimiento de estas pautas no solo evita multas, sino que garantiza que la mascota no se transforme en un factor de distracción. Un animal asomado por la ventana o en el regazo del conductor compromete la capacidad de reacción ante imprevistos. La seguridad vial, por tanto, se construye desde la correcta organización del habitáculo y la previsión sanitaria.

La convivencia con animales en el ámbito vial plantea un interrogante sobre la unificación de criterios en todo el país. ¿Es necesaria una reforma en la Ley Nacional de Tránsito que estandarice estas medidas de protección para evitar interpretaciones variables según la jurisdicción?

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