Tensiones por el horizonte político
Los títulos públicos en dólares registraron una caída promedio de 1%. Con esta evolución, el riesgo país elaborado por el banco JP Morgan subió once unidades y se posicionó en los 538 puntos básicos, encadenando su cuarta rueda consecutiva en alza. La tendencia revirtió la mejora de la semana previa, cuando el indicador quebró el piso de los 500 puntos tras la suba de la calificación crediticia por parte de la agencia Fitch.
Analistas financieros locales señalaron que los inversores incrementaron su demanda de tasas más altas para los instrumentos que vencen a partir de 2028. La diferencia de rendimiento entre los bonos AO27 y AO28 reflejó la persistencia de una prima de riesgo vinculada a la continuidad de las reformas estructurales más allá del actual mandato presidencial.
Asimismo, factores de la agenda doméstica como las controversias en la Jefatura de Gabinete y las protestas por el financiamiento universitario aportaron cautela a las decisiones de cartera.
Dinámica cambiaria y monetaria
En el mercado de cambios, el dólar mayorista avanzó un 0,3% para cerrar en $1.394,50. Por su parte, la cotización al público en el Banco Nación subió cinco pesos, finalizando en $1.420 para la venta, mientras que el dólar blue (tipo de cambio informal o libre) retrocedió a $1.415 tras registrar operaciones matutinas en niveles superiores.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) adquirió USD 65 millones en la rueda de contado, cifra que representó el 8,6% del total ofertado. No obstante, las reservas internacionales brutas de la autoridad monetaria disminuyeron en USD 170 millones, cerrando en un nivel de USD 46.024 millones debido a la desvalorización del 2,9% en las tenencias de oro.
Hacia adelante, la atención de los operadores se trasladará a la próxima semana, cuando el Comité Ejecutivo del FMI vote la revisión del programa vigente para habilitar un desembolso estimado en USD 1.000 millones.
La aparente tregua en los indicadores de precios minoristas no bastó para consolidar la confianza de los bonistas externos. ¿Logrará la aprobación del organismo multilateral estabilizar las expectativas de los inversores en un entorno internacional adverso?