El canciller alemán Friedrich Merz propuso formalmente a los líderes de la Unión Europea otorgar a Ucrania el estatus de miembro asociado. La iniciativa, enviada mediante una carta al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, busca establecer un puente intermedio ante la imposibilidad de una adhesión plena en el corto plazo. El planteamiento normativo pretende facilitar un acuerdo de paz en el marco de la guerra provocada por la invasión rusa.
La propuesta diseñada por el jefe del Gobierno alemán permitiría a los funcionarios ucranianos participar en las cumbres y reuniones ministeriales del bloque, además de incorporar representantes sin derecho a voto en la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Según el documento, este esquema no requeriría la ratificación de un tratado ni reformas institucionales complejas, sino un acuerdo político sólido entre los países miembros.
Garantías de defensa en el centro del debate
Paralelamente, el eje central y más controvertido del proyecto radica en el ámbito de la seguridad. El mandatario del país germano planteó que los Estados miembros asuman el compromiso de aplicar a Ucrania la cláusula de asistencia mutua prevista en el artículo 42.7 del Tratado de la UE.
Esta normativa obliga al bloque a prestar toda la ayuda posible a un socio agredido, un umbral que los críticos señalan como una potencial vía de entrada a una responsabilidad compartida en el conflicto bélico.
Diplomáticos en Bruselas señalaron que la propuesta coincide con los esfuerzos de la Unión Europea por desarrollar estructuras de defensa propias ante un eventual repliegue del apoyo de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
De hecho, a comienzos de mayo, embajadores de seguridad europeos simularon por primera vez la activación de esta cláusula frente a hipotéticos ataques híbridos y operaciones con drones.