Mediante contratos con firmas privadas y el despliegue de drones autónomos, la agencia estadounidense alista la infraestructura del programa Artemis para iniciar los primeros alunizajes antes de que finalice 2026.
Mediante contratos con firmas privadas y el despliegue de drones autónomos, la agencia estadounidense alista la infraestructura del programa Artemis para iniciar los primeros alunizajes antes de que finalice 2026.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) presentó la hoja de ruta técnica y logística para la construcción de su primera base permanente en el polo sur de la Luna. El proyecto, enmarcado en el programa Artemis, contempla un despliegue por fases que abarcará cientos de kilómetros cuadrados mediante una cooperación entre agencias internacionales, sectores académicos y consorcios privados.
El plan estratégico comenzará con el lanzamiento de tres misiones a la superficie lunar antes de que finalice 2026. Estas operaciones iniciales formarán parte de una serie de 25 misiones programadas para la primera fase, cuyo objetivo principal es el transporte de cuatro toneladas de carga útil para evaluar la viabilidad de los sistemas en el entorno del satélite natural.
Las condiciones extremas del polo sur lunar, con temperaturas que descienden hasta los -180°C durante noches que se extienden por dos semanas, requieren de soluciones energéticas de alta resistencia.
Para garantizar la operatividad, la agencia estadounidense planifica el despliegue inicial de unidades de calentamiento por radioisótopos nucleares, seguidas en la segunda fase por reactores de fisión en superficie y sistemas de energía solar expandidos.
La distribución geográfica de los componentes responderá a criterios de seguridad y habitabilidad. La arquitecta jefe del programa lunar, Nujoud Merancy, explicó que los hábitats se situarán en las cimas de las colinas para optimizar la captación de luz solar, mientras que los módulos nucleares se instalarán a una distancia superior a un kilómetro con el propósito de mitigar la exposición a la radiación.
El desarrollo de la infraestructura base dinamizará el sector comercial mediante contratos asignados a las firmas Blue Origin, Astrolab, Lunar Outpost y Firefly Aerospace. Para 2028, se prevé el transporte de vehículos de terreno lunar hacia la superficie.
Entre los modelos seleccionados destaca el CLV-1, un aparato capaz de superar los 9 kilómetros por hora con modalidad de conducción tripulada o remota, y el Pegasus, diseñado para operar de forma continua durante un año.
La exploración de zonas de difícil acceso y la delimitación de perímetros quedará a cargo del proyecto MoonFall, una flotilla de drones autónomos operados sobre un módulo de aterrizaje.
El director del programa de la Base Lunar, Carlos García-Galán, precisó que estos dispositivos explorarán diferentes emplazamientos para maximizar la combinación de objetivos científicos y asegurar una presencia duradera.
Estimaciones financieras señalan que la inversión requerida podría alcanzar los 20 mil millones de dólares durante los próximos siete años. Este esfuerzo presupuestario coincide con el avance de la República Popular China, nación que planifica su propio alunizaje para 2030, lo que acentúa la carrera internacional por consolidar la primera base operativa.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, manifestó la relevancia de liderar este proceso para establecer los lineamientos de convivencia y exploración en el satélite, bajo el marco del Tratado del Espacio Ultraterrestre.
La transición hacia hábitats capaces de sostener estadías prolongadas durante la próxima década plantea interrogantes complejos sobre la gestión compartida de los recursos naturales del suelo lunar y la sostenibilidad económica de un modelo basado en contratistas privados. ¿Lograrán los acuerdos internacionales vigentes contener las tensiones políticas en un territorio sin soberanía definida?
Este martes, el órgano del oficialismo busca afinar la estrategia en torno a iniciativas determinantes.
Pagni señala que el logro de la baja inflacionaria convive con la recesión. Para proteger el desarrollo de Vaca Muerta, el Gobierno morigera las sanciones por Malvinas, mientras Santiago Caputo expande su poder en la Aduana y el PAMI.
El Gobierno oficializó la declaración del Camino de Brochero como patrimonio cultural inmaterial de la Argentina. La Ley 27.823 destaca el valor de su peregrinación e impulsa su hermandamiento de interés nacional con el Camino de Santiago de Compostela.
La siderúrgica Fundición San Cayetano solicitó el concurso preventivo tras acumular un pasivo de 34.187 millones de pesos. La compañía atribuyó su crisis al encarecimiento del crédito, la caída del mercado local y la competencia con productos importados.
Kicillof y Massa desplegaron actos paralelos para fortalecer la militancia y estructurar alianzas dentro del peronismo. Ambos sectores buscan consolidar la unidad del espacio frente a la posible suspensión de las primarias en el Congreso.
La clausura preventiva de ocho áreas por fallas de seguridad frenó la actividad en la mina Cerro Negro. La medida detiene la extracción de oro de la firma Newmont en Santa Cruz y compromete cuantiosos ingresos semanales en exportaciones.
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