La desaceleración registrada en los índices de precios al consumidor no ha logrado dinamizar los niveles de compra en los hogares, los cuales continúan mostrando signos de debilidad en los diferentes canales de comercialización. De acuerdo con los relevamientos de la firma especializada Scentia, las transacciones generales en el segmento de consumo masivo experimentaron una retracción interanual del 3,8% durante el período correspondiente al cuarto mes del año. Esta tendencia a la baja viene a consolidar el comportamiento adverso observado al cierre del primer trimestre, cuando las compras cotidianas de comestibles y artículos esenciales sufrieron un retroceso del 5,1%, dejando un saldo acumulado negativo del 3,3% para el primer cuatrimestre y postergando los horizontes de reactivación previstos tras los desajustes cambiarios previos.
La lenta recomposición del dinamismo comercial responde a una combinación de factores económicos estructurales que condicionan las decisiones presupuestarias familiares. El incremento sostenido en las tarifas de los servicios públicos obligó a reestructurar los egresos mensuales, absorbiendo una mayor porción de los ingresos en detrimento de la adquisición de bienes. Adicionalmente, la estabilización cambiaria y los recientes registros inflacionarios —que exhibieron un incremento mensual del 2,6% y proyecciones aún más bajas para el mes subsiguiente— modificaron las conductas de abastecimiento: la población abandonó las estrategias de acopio masivo preventivo y optó por un modelo de compra fraccionada y puntual, adquiriendo únicamente lo indispensable ante la previsibilidad en las góndolas.
El escenario actual expone profundas brechas entre los diversos formatos de expendio y las familias de productos. Mientras que las plataformas de comercio electrónico y los locales farmacéuticos mostraron variaciones positivas del 40,4% y 0,1% respectivamente, los grandes centros de abastecimiento mayoristas y las cadenas de supermercados registraron mermas del 4,5%, aun implementando agresivos esquemas de descuentos en alianza con entidades financieras. En el análisis por categorías, los artículos suntuarios o de compra espontánea lideraron el desplome con un desplome del 12%, seguidos por los alimentos frescos y los insumos para infusiones. En contraposición, el segmento de refrescos y las bebidas espirituosas lograron sortear la tendencia general con incrementos en su facturación, reflejando una selección sumamente rigurosa de los gastos domésticos prescindibles.