El mercado de bienes raíces en la Capital Federal evidenció signos de amesetamiento durante el cuarto mes del año en curso, consolidando un volumen de actividad prácticamente idéntico al registrado en el mismo ciclo del período anterior. Las estadísticas distribuidas por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires reflejaron la concreción de 5472 actas de transferencia de dominio, lo que representa una variación de apenas una unidad en la comparativa interanual, mientras que la medición respecto al mes previo arrojó una leve contracción del 2,1 por ciento. A pesar de este comportamiento inercial en el plano general, la principal señal de alarma para los operadores del sector se concentró en el desplome de los actos notariales respaldados por préstamos bancarios, los cuales experimentaron una reducción cercana a la mitad de los niveles observados doce meses atrás.
Los flujos financieros movilizados en estas operaciones globales ascendieron a un consolidado de 861.110 millones de pesos, cifra que denota un incremento nominal en moneda local, pero que al ser evaluada bajo la cotización de la divisa estadounidense en el mercado cambiario institucional exhibe un retroceso del 2,5 por ciento en los valores medios de los inmuebles. El declive del financiamiento privado quedó evidenciado al contabilizarse únicamente 609 transacciones efectuadas mediante garantías prendarias, contrayéndose un 48,9 por ciento en términos interanuales y reduciendo la participación de las carpetas bancarias a poco más del once por ciento del universo total de compraventas, un porcentaje inferior al quince por ciento que se venía sosteniendo a comienzos del año.
Referentes de las firmas de corretaje y las autoridades de la entidad notarial coincidieron en que el sostenimiento de los niveles de escrituración obedece primordialmente a las colocaciones de capital en efectivo y a las decisiones de adquisición motivadas por la percepción de valores de oportunidad acumulados en las últimas temporadas. No obstante, desde la conducción del colegio profesional se enfatizó la urgencia de estructurar novedosas herramientas de apalancamiento crediticio de origen corporativo para dinamizar los segmentos medios del mercado, advirtiendo que el estímulo inicial aportado por los nuevos esquemas de indexación ha comenzado a perder tracción frente a las condiciones macroeconómicas actuales, dejando la mayor parte del dinamismo sectorial supeditado a la capacidad de ahorro propio de los inversores.